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Cuenta estos días Estela Carretero en El Diario de Ávila que la diversidad orográfica de esta tierra hace de Ávila una de las provincias interiores españolas más ricas, tanto en ecosistemas como, por ende, en biodiversidad.
La Dehesa de los ríos Gamo y Margañán en el término municipal de Cabezas del Villar, el Pinar de Hoyocasero, los encinares de la Sierra de Ávila y también los del Voltoya y el Zorita, el Cerro de Guisando ó los pinares del Bajo Alberche son sólo algunos de muchos ‘tesoros verdes’ que custodia la provincia de Ávila, un gran cofre medio ambiental que tiene en la Sierra de Gredos su joya más preciada como así lo acredita el hecho de que este espacio natural forme parte de la Red de Parques Regionales de Castilla y León.
Pero más allá del Parque de la Sierra de Gredos, que se extiende por algo más de 87.000 hectáreas de la provincia, Ávila atesora otros muchos espacios verdes que, por su valor e importancia medioambiental, cuentan con algún tipo de protección administrativa que implica un plus en su conservación. De hecho, explica Rosa San Segundo, jefa del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, «casi la mitad de la superficie de esta provincia, que supera las 804.000 hectáreas, está protegida». En concreto, cuentan con protección administrativa un total de 340.753 hectáreas, «lo que representa el 42,33% del total de la superficie abulense».
Tanto el ya citado Parque Regional de la Sierra de Gredos, como la Reserva Natural del Valle de Iruelas, que se extiende por unas 9.000 hectáreas, están declarados como espacios naturales protegidos por parte de la Junta de Castilla y León, «atendiendo a lo que al respecto establece la Ley de Espacios Naturales Protegidos de Castilla y León y también lo que a nivel estatal regula la Ley de Patrimonio Natural y de Biodiversidad» que, en función de los bienes a proteger y poner en valor y de los objetivos de gestión a cumplir, establece varias figuras de protección. «Parques, Reservas Naturales, Áreas Marinas Protegidas, Monumentos Naturales y Paisajes Protegidos son las cinco figuras de protección que establece la Ley de Patrimonio Natural de Castilla y León», de las cuales en nuestra provincia se cuenta con un Parque Regional, el de Gredos, y con una reserva, ubicada en el Valle de Iruelas, si bien otros espacios naturales de la provincia, como las sierras de la Paramera y la Serrota y el Pinar de Hoyocasero, se encuentran «en fase de estudio» para su inclusión en el listado de espacios naturales protegidos de Castilla y León.
También incluidas en la Ley de Espacios Naturales y Especies Protegidas de Castilla y León, explica San Segundo, se encuentran las Zonas Naturales de Esparcimiento, «zonas normalmente situadas en las periferias urbanas que conllevan un interés en su conservación», y de las cuales en la provincia de Ávila sólo se cuenta con el Parque del Soto de la capital abulense.
Tanto en los parques regionales como en las reservas naturales y en las zonas naturales de esparcimiento, prosigue la responsable de Medio Ambiente de la Junta en Ávila, «están reguladas las distintas actividades que en ellas se pueden desarrollar en función de unas zonificaciones», lo que no quiere decir, y en esto hace mucho hincapié San Segundo, «que en estos espacios no se pueda llevar a cabo ninguna actividad». Estas zonificaciones, que dependen de los valores de conservación que puedan tener las mismas, «son las que regulan qué actividades se pueden desarrollar, cuáles no y las que se pueden desarrollar con qué condicionantes».
Sin embargo, y pese a que el objetivo de todos los espacios protegidos es la conservación, no hay que olvidar prosigue San Segundo, «que también se busca el desarrollo sostenible y el uso público». Contrariamente a lo que muchos «de forma errónea» creen, en ninguno de estos espacio naturales, prosigue la jefa del servicio de Medio Ambiente, se impide el desarrollo de actividades ganaderas o agrícolas, «si bien sí se pueden poner una serie de condicionantes», del mismo modo que se fijan «una serie de usos permitidos, autorizables y prohibidos». San Segundo va más allá y asegura que la declaración de estos espacios protegidos «supone una ventaja para la población que habita en ellos» porque sus actividades económicas no sufren cortapisas, pese a que deben atenerse a una serie de condicionantes, «a la vez que se evita el deterioro de estos espacios».
Además, desde la Junta de Castilla y León, prosigue, se potencia especialmente el uso público a través de la creación de sendas ó promoción turística, algo «que lógicamente redunda en beneficio de la población de estos espacios».
Zonas lic y zepa. Además de estas figuras de protección auspiciadas por la Junta de Castilla y León, en la provincia de Ávila existen otros dos tipos de salvaguardas administrativas dirigidas a proteger y conservar la biodiversidad de los distintos espacios naturales: las LIC y las ZEPA, «ambas figuras incluidas en la Red Ecológica Natura 2000 que emanan a su vez de dos directivas europeas, la de Hábitat y la de Aves».
A la Red de Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), que surge de la directiva europea de Hábitat, pertenecen once espacios naturales de la provincia de Ávila, entre ellos el Cerro de Guisando, los Pinares del Bajo Alberche ó las Riberas del Río Alberche, aunque también la Sierra de Gredos y el Valle de Iruelas. En todos los casos se trata de espacios que «contribuyen de forma apreciable al mantenimiento o, en su caso, al restablecimiento del estado de conservación favorable de ciertos tipos de hábitat naturales en los que viven especies de interés». En este caso se busca proteger hábitats de especies, tanto de flora y de fauna, como de formaciones vegetales que puedan tener interés desde el punto de vista de la conservación.
A nivel europeo, señala San Segundo, «se está trabajando para que los espacios LIC se conviertan en lo que se denominan Zonas de Especial Conservación (ZEC)», una figura de mayor relevancia que vendrá a dar «una protección mayor a estos espacios». Esto ocurrirá, prosigue la responsable territorial de Medio Ambiente, «cuando todos los espacios que forman parte de la Red Natura tengan su propio instrumento de gestión», lo que viene a significar, afirma San Segundo, que a día de hoy estos espacios se encuentran «en una especie de fase previa de protección».
Por otra parte, las conocidas como zonas ZEPA, que emanan también de una directiva europea, en este caso la de Aves, son «espacios del territorio nacional de especial interés para la conservación de las especies de aves», lo que implica, explica San Segundo, «que en estos lugares deban llevarse a cabo medidas para evitar las perturbaciones y de conservación especiales para garantizar su supervivencia y reproducción». En este grupo de protección, que al igual que las zonas LIC emanan de la Red Natura 2000, se incluyen lugares de la provincia como los Encinares de la Sierra de Ávila, la zona abulense de Tierra de Campiñas o una pequeña parte de los Valles del Voltoya y el Zorita. También están incluidos en el listado de zonas ZEPA la Sierra de Gredos y el Valle de Iruelas.
Tanto en el caso de los LIC como los ZEPA, son las comunidades autónomas las encargadas de definir estos espacios, así como también de fijar las medidas de conservación necesarias, que implicarán apropiadas medidas reglamentarias, administrativas o contractuales. Para asegurar la preservación de los valores que han dado lugar a la definición de estas zonas, explica San Segundo, «se establecen las correspondientes cautelas», de forma que cualquier plan o proyecto que, sin tener relación directa con la gestión de un espacio de la Red Natura 2000, o sin ser necesario para la misma, pueda afectar de forma apreciable a los citados lugares, ya sea individualmente o en combinación con otros planes ó proyectos, se someterá a una adecuada evaluación de sus repercusiones, lo que no siempre implica, señala la responsable de Medio Ambiente, «que estos proyectos deban necesariamente ser sometidos a información pública». De cualquier modo, y esto es algo en lo que incide especialmente San Segundo, «la Junta de Castilla y León sólo manifiesta su conformidad con un proyecto tras haberse asegurado que no causará perjuicio a la integridad del lugar en cuestión, una certeza a la que en no pocas ocasiones se llega, vuelve a insistir, sin necesidad de someter el proyecto a evaluación de informe medio ambiental».
Proteger y conservar, a la vez que potenciar un desarrollo sostenible, es, en suma, lo que se busca con estas figuras de protección que en la provincia de Ávila extienden su red por prácticamente la mitad de la superficie de esta provincia, que debido a su singular orografía y su diversidad, es una verdadera joya medioambiental.
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¿están locos o son unos mentirosos?
Urbanizaciones, supuestas "ciudades del medio ambiente, campos de golf sin licencia y otras muchas cosas que han sido recurridas por los ciudadanos.
Como no cambien de actitud no les vuelvo a votar.
Démosle una oportunidad. Vamos a creerla a partir de ahora; eso si guardando muy bien sus palabras para recordárselas cuando las incumpla.
Pero nunca es tarde cuando la dicha es buena. Ahora se preocupan más del Medio Ambiente, porque no les resulta rentable destruirlo.