| San Antonio de Padua, fiesta en el Valle |
|
Muchos pueblos serranos celebran la fiesta de San Antonio de Padua. Escapan de nuestro haber Navalmoral de la Sierra, ya mencionado el otro día, cuya vinculación con el Concejo del Burgo se pierde en la noche de los días, y El Tiemblo, villa cercana con larga tradición, también concejo propio, que levantó con las limosnas de los devotos la bella ermita que luce desde finales del siglo XVIII. Navarrevisca conserva una bella ermita a las afueras del pueblo, y en su honor se celebran hermosas fiestas que devuelven el color al verano serrano donde ya el calor empieza a agostar las mieses de los prados.
Burgohondo hace también solemnidad en honor al santo de Lisboa. En el año 2000 se renovaron los estatutos de una cofradía heredera de una larga tradición, con la solera de un buen vino que reposa, silencioso, en lo profundo de una bodega. Estamos ante una realidad, la devoción popular a San Antonio, que es ya histórica, porque en la historia de este pueblo ha encontrado su lugar, entre sus gentes, en medio de una fe que se expresa con una fuerza especial; pero que, sin embargo, se presenta ahora renovaba, adaptada a los tiempos que corren y que tienen su expresión más genuina en los documentos eclesiales del concilio Vaticano segundo.
La andadura de la devoción a San Antonio en Burgohondo pasa igualmente por diversos y controvertidos momentos que la historia no ha querido desvelarnos todavía y cuyos datos nos remontan hoy apenas a principios del siglo pasado, con la certeza de que, un estudio más detenido, aportará nuevos elementos para el conocimiento de esta realidad a la que ahora queremos acercarnos. La primera parada de nuestro itinerario nos acerca a 1912, concretamente al inventario que, el entonces párroco, el licenciado Julián González Mateos, realiza, con fecha del 20 de octubre, y como respuesta a la petición que hace el obispo de Ávila, don Joaquín Beltrán y Asensio, quien acaba de firmar un decreto por el que se reorganizan todas las parroquias de nuestra diócesis.
En este documento, en el apartado correspondiente al altar de San Francisco, y con relación a San Antonio, podemos leer: “...retablo de madera dorado. En la parte superior, una pintura de la Inmaculada Concepción; en el centro, una escultura de San Francisco de Asís. Al lado izquierdo, una pintura de San Buenaventura, al lado derecho, una pintura de San Antonio de Padua, y en el zócalo hay pintados unos santos de la orden de San Francisco...”. Así pues, por lo que leemos, su devoción en Burgohondo viene de alguna manera ligada a la del conjunto de los santos franciscanos, con quienes comparte altar y cuya figura central sigue siendo San Francisco. ¿Hasta qué punto influye en esta tierra la tradición de San Antonio en la vecina y ya nombrada villa del Tiemblo?
El segundo documento nos lleva a julio de 1928, con don Demetrio Sáez, quien vuelve a inventariar la parroquia. Da cuenta de ella con este texto, primero a don José Llorente, quien toma posesión de la misma el 24 de octubre de 1932 como coadjutor, y éste, a su vez, a don Zoilo Elices, el 3 de enero de 1933. Aquí nos volvemos a encontrar con el altar de San Francisco, con la correspondiente pintura de San Antonio.
Sin embargo, unas líneas más adelante, en el apartado de imágenes, y en las correspondientes al altar del Santísimo Cristo de la Luz, descubrimos con sorpresa lo siguiente: “imagen de San Antonio de Padua, con un niño Jesús en brazos, regalo de don Pedro Delgado García. Mide noventa centímetros. Costó 150 pts.” ¿Hasta qué grado llega la devoción de San Antonio? ¿Existe ya la cofradía? ¿Tiene algo que ver el que la imagen se coloque precisamente en el altar del mismo Cristo de la Luz, patrón de Burgohondo? La historia nos lo irá diciendo, historia austera que pareciera negarse a soltar los datos mimados de un voto de villa.
Apenas unos años después, es el mismo don Zoilo quien es autorizado por el entonces canciller secretario, el doctor Castor Robledo, y bajo la autoridad del señor obispo, “para bendecir solemnemente las imágenes de la Inmaculada, San Antonio de Padua y San Roque”, condonando los derechos de arancel de la Curia diocesana “en atención a las circunstancias actuales”. El texto lleva significativamente la fecha de 4 de diciembre de 1936. La imagen anterior ha desaparecido, así como el cuadro, que se suman a las innumerables pérdidas de este momento en el interior del templo parroquial.
En 1943, don Zoilo nos detalla en el tercer inventario al que hemos tenido acceso, y en el apartado altares: “altar de San Antonio, en la capilla del mismo, agregada a la iglesia, de forjado, con dosel y asiento para tres imágenes. Es de madera... con sagrario fijo, reconstruido por la mayordomía del santo. Valdrá 800 pts. Y concretando entre las imágenes: “En el altar de San Antonio de Padua, una imagen del mismo, regalo del pueblo. Mide 1, 22 m. Valdrá 300 pts. No hay duda. La devoción se ha extendido de tal modo que el santo tiene su propio altar, donde hoy lo conocemos. ¿De dónde viene, sin embargo, la mayordomía? ¿Cuál es el origen de esta cofradía que no ha aparecido hasta ahora en los documentos de la parroquia?
La última parada que queremos hacer hoy tiene fecha de junio de 1999, siendo párrocos de Burgohondo don Sixto Sánchez Montero y don Alejandro Núñez Moreno. Ya lo hemos anunciado arriba. En este momento, el obispo abulense, entonces don Adolfo González Montes, aprueba definitivamente los estatutos por que ha de regirse la, ahora sí, “cofradía de San Antonio de Padua” de esta parroquia y que entran en vigor el día después de la fiesta del santo patrón.
Como asociación de fieles católicos de la Iglesia, alcanza así la publicidad de una tradición en la que se inserta para recoger la antorcha de los mayores, y para lanzarse, renovada, hacia el futuro. Es por este documento por el que los mayordomos que son, así como los que serán, se comprometen a fomentar la vida cristiana y la devoción a San Antonio entre ellos y sus familias; a asistir a los cultos en honor del santo, de una manera especial el día de la fiesta; a ejercitar la caridad cristiana entre todos y especialmente en favor de los necesitados por enfermedad o pobreza; así como a ayudar con sufragios a los mayordomos difuntos, con misas y actos diversos de piedad.
¿Dónde están los antiguos estatutos de esta cofradía? ¿Hacia dónde avanza esta devoción con este importante respaldo que esta asociación de fieles católicos recibe de la Iglesia en este momento histórico? ¿Cuál será el papel de las generaciones venideras con relación a San Antonio?
Y es la fiesta la que convoca y provoca el salto de júbilo en Burgohondo. Cada año, el 13 de junio, San Antonio congrega. Y lo hace en torno a la eucaristía, en torno a la procesión, a la subasta. Se hacen ofrendas: huevos, fruta, conejos y gallinas que se unen a las ricas tartas y a los exquisitos caldos de nuestras vides. Todo es alegría. Salta pronto la dulzaina dejando caer nobles notas de musicalidad. ¡Cuán compañera resulta la dulzaina para las fiestas serranas! Raro es la ronda, rara la conmemoración que olvida la dulzaina y el tamboril, de ecos agudos en la profundidad del Valle.
Hay limonada, cabildo, cuota y comida en fraternidad. Ahí estamos todos otra vez en la fiesta. Los que fueron: Segundo Bautista, Antonio Martín Hernández, Teodosio Blanco,... inmortales cofrades de esta Villa. Y los que son: Enrique Pérez, hoy el mayor de los cofrades, Aurelio Martín y los más de doscientos hermanos de la cofradía que hoy quieren ser nuevamente apóstoles de una tradición. A todos ellos, como a los demás, se propone una nueva devoción, un nuevo vivir la fe, en torno a un santo que entra dentro, al que se le ha querido hacer patrón como ejemplo de vida.
--------------------- [De acuerdo a la naturaleza de esta página web y a la filosofía de su autor, los materiales de todos los artículos propios (aquí se excluyen los que citamos de otros autores y de otras páginas) se pueden reproducir con libertad, parcial o totalmente, siempre que cumplan tres condiciones fundamentales: 1. Que guarden los fines para los que fueron escritos. 2. Que no se haga uso comercial de ellos. 3. Que se cite su procedencia, en este caso: J. A. Calvo Gómez, Alberche Mágico. Patrimonio imaginario y representación folklórica en Burgohondo y su antiguo concejo. Salamanca 2003. www.santamariadelburgo.com ] |
Pero entre acto y acto, tendrá lugar otro de gran transcendencia, la firma oficial del hermanamiento de este municipio con la localidad alicantina de Monforte del Cid: será en la Casa de la Cultura a partir de las 13,30 horas para dar paso por la tarde a espectáculos taurinos o pirotécnicos y musicales.
Sin embargo no hay que olvidar que el día grande del santo, que es patrón de ambas localidades, es mañana. Para entonces, El Tiemblo tendrá sus actos religiosos a partir de las 12 horas en la ermita, si bien uno de los alicientes llega con la caída del sol y la procesión nocturna en honor a San Antonio.
Actos religiosos que en este día 13 se darán la mano con otros de carácter más mundano como los talleres y juegos del terror, la tirada al plato o el reparto de limonada, que organiza tras la misa el grupo San Antonio. Ya por la tarde tomarán el relevo otro tipo de actividades como los toros que lidiarán Javier Valverde, ya casi recuperado de una lesión, Victor Janeiro y Sergio Marín; o la música a cargo de Mojinos Escozíos, además de verbena.
Por su parte, Navalmoral ha preparado para hoy, para su día de vísperas, la inauguración a las 20 horas de una muestra que recopila en la sede de las amas de casa sus trabajos realizados a lo largo de distintos cursos. Tres horas después la orquesta Vitels se encargará de amenizar la verbena en la plaza Grande.
Ya mañana llegará el momento más esperado por los devotos de San Antonio, la misa en honor al santo además de la procesión por las distintas calles de la localidad y la subasta de banzos a la puerta de la iglesia. No faltará la limonada como en el caso de El Tiemblo: una invitación que llegará a las 15 horas en la plaza Grande de Navalmoral, para después dar paso a los festejos taurinos y por la noche amenizar las celebraciones con la música en este caso de la orquesta Acuarela.
En cualquier caso, quedarán actos para el domingo en las dos localidades e incluso para el lunes -sólo en El Tiemblo, pues es entonces cuando se celebrará la tradicional ‘procesión de las guindas’, además de actos infantiles y una merienda popular-