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Ruta 1. De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente (1) PDF Imprimir E-mail
Texto y fotografías: Roberto López Mayorga

(Más fotografías de la ruta en el apartado correspondiente de: "Rutas por el Alto Alberche").

Esta bonita senda nos permite conocer un camino que antaño recorrían los ganaderos y campesinos que tenían que desplazarse desde Navalosa hasta Navarrevisca o viceversa en busca de cerrar buenos tratos ganaderos o vender los excedentes en años de buena cosecha.

FICHA DE LA SENDA:
Longitud: 10 Kilómetros aprox.
Desnivel: 150 m.
Recomendaciones: Resulta recomendable ir provistos de ropa cómoda, botas, gorra para el verano, protección solar.
Época del año recomendada: cualquier época del año.
Duración: 3 horas, aproximadamente.
Lugares de Interés: Iglesia de San Sebastián de Navarrevisca, Puente de Navalvao e Iglesia parroquial de Santa María la Blanca de Navalosa.

Información de la/las localidades por las que discurre:

Navalosa: se encuentra situado a 1303 m. de altitud, ocupando una superficie de 29,4Km2. Posee 408 habitantes (dato extraído del INE a 01-01-08). La distancia de Ávila son 58 Km y dista 14 Km de Burgohondo.

Navarrevisca: se encuentra situado a 1132 m. de altitud, ocupando una superficie 40 Km2. Posee 369 habitantes (dato extraído del INE a 01-01-08). La distancia de Ávila son 52 Km y dista 16 Km de Burgohondo.

Descripción de la senda:

Dada la importancia y trascendencia que supuso, y hoy día representa la Abadía de Santa María del Fondo, la explicación de cada una de las rutas comenzará desde la Plaza de la Abadía de Burgohondo.

Desde este lugar, centro del valle que conforma uno de los afluentes más importantes del Río Tajo, continuamos en coche por la travesía del municipio (carretera AV-901) alrededor de dos kilómetros. Antes de abandonar esta localidad descubrimos un desvío a mano derecha que nos conducirá primero hasta Navatalgordo y posteriormente hasta el pueblo de Navalosa.

Antes de entrar en Navalosa nos desviamos por una pista asfaltada a través de la cual descenderemos hasta alcanzar nuestro punto de partida.

Aquí, justo antes de cruzar el Río Alberche, en una zona acondicionada para el baño y provista de aparcamientos y un merendero para los meses estivales, dejaremos el coche para iniciar nuestro viaje a pie. 
  
Como podemos comprobar nos encontramos en una zona que es capaz de seducirnos únicamente con su singular ruido: Ese ruido provocado por el fluir del agua cristalina y gélida, fruto del deshielo de las cumbres de Gredos, que va configurando la comarca con elevada sutileza e ingenio, como si de un escultor experimentado se tratase.

Cruzamos el Puente de Navalvao, una de las joyas de Navalosa que ha sido fiel testigo de la desaparición de uno de los poblados que componían el Concejo del Burgo, tal y como se recoge en el  libro "Alberche Mágico", página 105, de José Antonio Calvo Gómez.

Tras cruzarlo nos encontramos con un conjunto de tres caminos. Debemos seguir por el situado en el centro ya que si cogemos el camino situado más a la izquierda nos llevaría a fincas privadas, aun hoy cultivadas.

La senda es muy apacible ya que descendemos paralelos al Río Alberche y podemos establecer paralelismos y ver como las partes altas de los ríos suelen ir encajonadas entre grandes masas pétreas, en este caso de granito, mineral típico de esta zona. La senda está perfectamente señalizada. Llegados a un punto donde el camino principal asciende en curva hacia la derecha, nosotros debemos girar a la izquierda por una vereda, y posteriormente deberemos hacer lo mismo girando de nuevo a la izquierda.

Una vez que llegamos al paraje conocido como las Cebadillas, lugar donde el Alberche recoge las aguas de la garganta Fernandina provenientes del Puerto de Serranillos, remontamos paralelos a dicho arroyo hasta alcanzar Navarrevisca.

A lo largo del recorrido podemos ver antiguos chozos, las tinadas, construcciones ganaderas típicas del Alto Alberche, en cuya parte superior están recubiertas de ramos o piornos secos que hacen las veces de aislante. Tras continuar andando unos 20 minutos llegamos hasta un contundente puente de piedra y a un antiguo molino, hoy día derrumbado, en la zona conocida por los lugareños como El Pontón, que nos indica que nos encontramos a las puertas de la Villa de Navarrevisca.

La segunda parte del trayecto consiste en desandar lo andado hasta regresar al Puente de Navalvao, donde dejamos el coche. Espero que os haya gustado, y recordad: respetad la naturaleza, que es nuestro bien más preciado.

Algunas fotografías de la ruta (resto en archivo 2):






 

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