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Recio sabor, fascinante historia. Ese es el eslogan que promocionará Burgohondo como destino turístico, tras ser elegido por unanimidad por el jurado del concurso convocado por el Ayuntamiento para crear una marca que resalte las potencialidades del municipio.
Lo cuenta hoy Eduardo Cantalapiedra en El Diario de Ávila. El eslogan y el logotipo diseñados por Isabel Molero de la Iglesia, natural de Burgohondo, se han impuesto a otros 35 trabajos presentados a este concurso y recogen, según palabras del alcalde, Juan José Carvajal, «lo que buscábamos, la historia de la localidad y la tradición del melocotón, plasmados de una forma diferente que llama la atención».
Su autora, visiblemente contenta y sorprendida por este premio, dotado con 500 euros, explicó que el logotipo pretende ser «una clara expresión del perfecto maridaje que existe en la localidad entre tradición y renovación». Y es que, según apuntó «Burgohondo es un lugar apegado a sus raíces y la imagen que le represente debe ser una exaltación de su patrimonio arquitectónico y natural». «Sus trazos curvilíneos sugieren la concavidad del valle, a la vez que evoca un abrazo que habla del carácter hospitalario de sus habitantes, mientras que la tipología, dispuesta de una manera no alineada, imprime al logo ese carácter dinámico y vital que contagia a Burgohondo», señaló Isabel Molero. Así, incluye elementos característicos de esta villa, como el melocotón, la torre de la iglesia y el Puente Arco.
En cuanto al eslogan que le acompaña, une el vigor y la intensidad del afamado melocotón de Burgohondo al acerbo histórico de esta villa, que la diferencia de otros municipios vecinos. El jurado del concurso estuvo compuesto por el alcalde, como presidente, las concejalas María Antonia Sánchez, María Antonia Martín, María Isabel Lozano y Ana María Blanco, y el secretario Luis Prieto.
Desde esta página felicitamos a Isabel Molero, tan digna embajadora de Burgohondo por otros motivos, por este bello trabajo, a las autoridades municipales por haber promovido esta iniciativa tan interesante, y a todos los burgondeños que disponen de un nuevo motivo para sentirse orgullosos de su pueblo, de nuestro pueblo.
Por lo que nos toca en su parte histórica, también nos alegramos. Confiamos en que nuestra humilde colaboración al conocimiento de la historia y del arte de esta muchas veces centenaria villa pueda corroborar esta "marca" con la que hoy se quiere timbrar el nombre de Burgohondo.
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