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[594, 2011 junio 16] Un emigrante en Alemania nacido en Burgohondo, Teodoro Calvo López, a la sazón, hermano de mi padre, o sea, mi tío, recibirá el próximo 23 de junio la Cruz de Isabel la Católica, concedida por el Rey Juan Carlos I en reconocimiento a su dedicación y servicio desinteresado a los demás a través de las actividades promovidas por la Misión Católica de Lengua Española de Hannover, la Asociación de Padres de Alumnos Españoles o el Centro de Día de la Tercera Edad, del que actualmente es coordinador. Lo cuenta hoy Eduardo Cantalapiedra en El Diario de Ávila.
La distinción será entregada por el cónsul general en Hamburgo, Joaquín Pérez-Villanueva Tovar, en un acto que tendrá lugar en el salón de actos del Consulado de España en Hannover, ciudad donde este burgohondeño reside desde 1969. Hijo de campesinos y animado por la marcha a Madrid de dos de sus hermanos, Teodoro Calvo decidió emigrar a Alemania con sólo 23 años y un contrato de trabajo en la empresa de alimentación Iglo en Wunstorf (Hannover), en la que trabajaban varios españoles. Durante ese tiempo tomó contacto con la Misión Católica de Lengua Española, donde comenzó a colaborar activamente.
Tras poco más de año y medio, en enero de 1971 comenzó a trabajar para Volkswagen en Hannover, donde permaneció cerca de 30 años hasta que, por motivos de salud, tuvo que jubilarse a los 55 años.
En uno de sus viajes a España conoció a Julia Martín, natural de Navatalgordo, con la que se casó en julio de 1973 y con la que tuvo un hijo, Andrés. Y fue precisamente la escolarización de ese hijo la que llevó a Teodoro y a su mujer a hacerse socios de la Asociación de Padres de Familia Españoles en Hannover, de cuya directiva formó parte durante varios años y donde dedicó su tiempo a motivar a otros padres para que integraran a sus hijos en la escuela alemana, al tiempo que mantenían las clases de lengua y cultura española.
Además, durante esos primeros años de vida en tierras alemanas, el matrimonio decidió asistir a las clases que se ofrecían en la Casa de España para obtener el título de graduado escolar y en su tiempo libre aprendieron también el idioma alemán. En el 2000, año de su jubilación, Teodoro Calvo decidió tomar contacto con el Centro de Día de la tercera edad que acababa de ser fundado. Al principio asistía como usuario, pero cuando el coordinador de ese proyecto decidió marcharse a España, pasó a desempeñar esas funciones en colaboración con la asistente social de Cáritas, dirigiendo algunas de las actividades que allí se realizan. Han pasado ya 42 años desde su marcha a Alemania, pero Teodoro Calvo no se olvida de sus raíces. De hecho, cada año sigue pasando en Burgohondo sus vacaciones, donde tiene su casa y su familia.
Una nota personal. Desde estas líneas, a la espera de poderlo hacer directamente en breve, te quiero mandar un saludo, un abrazo bien fuerte, queridísimo tío, extensible a tía Julita, Andrés, Anna. Me alegro muchísimo de este hermoso homenaje. Seguro que, como eres así, casi no le darás importancia. Pero nos hace sentirnos orgullosos. Ahora que yo también estoy lejos de casa, entiendo un poco más lo que significa eso de "irse fuera", que parece que uno se va de vacaciones. Si, encima, como es tu caso, además de sacar adelante a tu maravillosa familia, has hecho más fácil la vida a los que van llegando por allí, inmigrantes españoles e hispanoparlantes que tan difícil lo siguen teniendo, entonces, todo es maravilloso.
Sé que entras de vez en cuando en esta página así que, si lees esto, cuéntanos alguna cosilla de cómo estás viviendo este momento. El día 23 todavía estaré pasando calor en Roma. Pero me acordaré muy especialmente de ti aquí, junto a la tumba de san Pedro, en otra de las misiones católicas que los españoles hemos fundado por el mundo. Un fuerte abrazo internacional.
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Soy un emigrante de lujo, como dice Teodoro, a estas bonitas tierras del norte de Europa que vino aqui hace poco no por las necesidades de Teodoro en 1969, pero por necesidades al fin y al cabo.
Tengo la suerte de conocerle y trabajar con él en el Centro de Día, que es su vida y del que él es su alma. Por eso, que le conozco, doy fe que es de justicia la concesión por el Rey de España de la Gran Cruz de Isabel la Católica.
Mi consideración sobre la justicia de la concesión la encuentro en lo que WIKIPEDIA escribe sobre la Condecoración:
"La Orden de Isabel la Católica es una condecoración de España, instituida por el rey Fernando VII el 14 de marzo de 1815, con el nombre de Real y Americana Orden de Isabel la Católica, con el fin de «premiar la lealtad acrisolada a España y los méritos de ciudadanos españoles y extranjeros en bien de la Nación y muy especialmente en aquellos servicios excepcionales prestados en favor de la prosperidad de los territorios americanos y ultramarinos».
Teodoro es merecedor porque se ha dedicado, prestando servicios excepcionales para el bien de las personas en todos los ambientes de su vida y a los Españoles desde que empezó a colaborar con La Misión Católica, la Asociación de Padres y ahora en el Centro de Día.
Por eso quiero de forma pública desde esta página repetir mi felicitación a Teodoro y recordarle que, aunque no se lo crea, cuando en sus vacaciones pasee por sus adoradas Ombrias la Gran Cruz las paseará y honrará, porque las pasea su poseedor.
Diria muchas más cualidades de Teodoro, y todas ellas no harian más que avalar la concesión de la Condecoración, pero no lo hago para que no se ponga colorado cuando entre en esta página, lo que debe hacer de vez en cuando como dice su sobrino
Como despedida recibe de nuevo mi felcitación y muchas, muchas gracias por tu amistad, como te dije el otro día. José Antonio