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Aún quedaba tiempo para ver amanecer, cuenta estos días Cristina Yuste en El Diario de Ávila, eran las 6.00 a.m. y apenas llevábamos 2 km, no habíamos salido a la carretera, el camino del ‘reventón’ que comunica San Juan de la Nava con la carretera de Toledo (N-403) rumbo a Ávila, estaba oscuro y nos abríamos paso con la luz de las linternas. Todavía 24 km por delante hasta llegar a Sonsoles.
Es un ‘sacrificio’ que hacemos todos los años un grupo de amigos y aquí la que escribe. Muchos piensan que estamos locos ¡que no se lo discuto! Lo cierto es que no somos los únicos que hacemos esta peculiar peregrinación al Santuario de Sonsoles. Todos los años y más aún por estas fechas, cuando las temperaturas son óptimas, se puede encontrar por la N-403 a grupos de personas en ropa de deporte caminando rumbo a Ávila. Unos por promesa, otros por superación, algunos por amor al paseo ¡Y que amor! Conozco a gente que lo ha hecho descalza, otros en bicicleta, y algún que otro fiestero de ‘empalmada’ después de una larga noche de juerga. Las formas de hacerlo son diversas y seguramente los motivos lo sean aún más.
Sin duda, el día que más afluencia de caminantes hay por esta carretera es la víspera de la ofrenda grande a la virgen, que se celebra el segundo domingo de octubre. Peregrinos que se incorporan a la N-403 por diversos ‘atajos’ que comunican esta carretera con sus localidades. Sin embargo por estas fechas las temperaturas no son tan propicias para el caminante, hace ya más frío, incluso se corre el peligro de hacer el camino con lluvia, que es bastante incómodo.
El tiempo es relativo, se suele tardar de tres a cuatro horas, pero siempre depende del ritmo al que se haga el camino; el nuestro, bastante lento porque aprovechamos para recordar nuestras historias, contar anécdotas, hasta algún que otro chiste, unos con más gracia que otros. Es bastante gratificante ver como se va haciendo ‘la luz’ poco a poco, como en apenas segundos ‘Lorenzo’ al este, empieza a despuntar y va iluminando toda la dehesa de El Barraco. A lo largo de las 4 hora da tiempo para tantas cosas, meditar, rezar para los más devotos, contemplar el paisaje mientras se hace el camino... Es recomendable madrugar, para no pillar mucho tráfico, ya que la mayor parte del paseo es por carretera, además el sol rápidamente empieza a calentar.
En la mochila no debe faltar agua o refrescos ricos en azúcar, barritas de chocolate... Siempre hay quién se atreve con el jamón desde muy temprano, aunque no es muy aconsejable por la sed, ya que a lo largo del camino solo se encuentran de dos fuentes. Ahora ya está todo listo para ‘peregrinar’
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