| Los despoblados medievales del Valle del Alberche: Navasantamaría |
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Que es aquello que relucepor cima de la custodia,
es la Virgen de Aldeavieja
que va por agua a la gloria
Rogativas a Ntra.Sra.de Aldeavieja
Sabido es como, durante los siglos XII y XIII, se acomete la repoblación, con gentes del norte peninsular, de las tierras al sur de la ciudad de Ávila y la importancia capital que tuvo la fundación de la Abadía de Burgohondo y su papel territorial en todo el Valle del Alberche. Así, la sierra se llena de pequeñas localidades cohesionadas en muchos casos por el parentesco entre sus habitantes, refundándose normalmente sobre asentamientos anteriores en antiguas “navas” (terrenos llanos en las laderas de la sierra).
Muchas de estas localidades no han llegado hasta nosotros. Algunas de ellas se convirtieron en despoblado en pocos años, fruto seguramente de importantes pestes y enfermedades que diezmaron las poblaciones. Y es entonces cuando la historia se mezcla con la leyenda que rodea a estas pequeñas aldeas. Una de ellas, se sitúa en Navalmoral, conocida comúnmente como La Aldea Vieja.
Pero veamos, con más detalle, que sabemos de ello. Se conocen documentalmente algunas posibles referencias. Navalmoral aparece por primera vez de forma escrita en la Consignación de Rentas de 1250 ordenada por el Cardenal Gil Torres a la Iglesia y Obispado de Ávila, incluyendo la población en el antiguo Arciprestazgo de Pinares, junto a las localidades de El Herradón, San Bartolomé, Cebreros, El Tiemblo, El Barraco, Navaluenga y Burgohondo entre otras muchas.
Años más tarde, en 1275, aparece citada en la documentación medieval la aldea de Navasantamaría, cuando la aldea de Burgohondo pide a la Ciudad de Ávila tierras para labrar por pan y permiso para roturar sus pinares en muchas de las localidades de su Concejo (entre otras Navamuñoz, Navalosa, Navatalgordo, Navalvado, Navasanctamaría, Navaluenga, Valdebruña, Nalvalsanmillán. Navalendrinal y las Emillizas). ¿Es acaso Navasantamaría nuestra Aldea Vieja?. Más pistas sobre lo mismo nos da la documentación medieval de 1293 donde se deslinda el Concejo de El Burgo y se manda poblar por el Rey Don Sancho IV. Ya entonces nos hablan de los mojones de Navasantamaría como parten con Navalmoral junto a la Garganta de Santa María. Todo apunta a que la actual arruinada ermita de Aldeavieja fue claramente un despoblado medieval: Navasantamaría.
La Aldea de Navasantamaría no vuelve a aparecer en la documentación medieval ni posterior. Es de suponer que la despoblación se produjo en el siglo XIV y es entonces cuando Navalmoral asume no sólo su territorio sino también el patronazgo y la advocación de la Virgen de La Aldea, como forma de justificar la anexión al Concejo de forma legal y espiritual.
La historia de la Aldea Vieja como despoblado medieval no es la única en el Valle del Alberche. Veamos algunos otros ejemplos. En El Barraco existió, ampliamente documentada en época medieval la localidad de la Torre de La Gaznata, conocida popularmente como La Torrecilla o Santo Domingo, pues ésta era la advocación de su santo patrón. Cuenta la leyenda referente a su desaparición, que todos los habitantes de la localidad acuden a una boda de dos hijos del pueblo, todos menos una anciana enferma que por su estado permanece en casa. Todos los asistentes murieron envenenados, producto, según unos de una salamanquesa que estaba sumergida en la cántara del agua o según otros por la herrumbre que tenían los calderillos de cobre. La anciana se va a vivir a El Barraco que asume su territorio a su muerte. Cuenta también la leyenda que hubo pleitos también entre El Barraco y Santa Cruz por la imagen de Santo Domingo de Guzmán. En un ágape el alcalde de El Barraco que estaba comiendo pollo asado dijo, cuando cante el pollo se quedarán los de Santa Cruz al santo. Cual sería la sorpresa que el gallo cantó y se llevaron los de Santa Cruz el santo que se venera en su iglesia.
Algo similar ocurre con el despoblado de Navalvado en Navalosa, donde cada primero de mayo acuden en romería los pueblos de Navalosa y Serranillos. Estos últimos siguen reivindicando la posesión de la ermita y el Santo (un San Felipe-Santiago, conocido popularmente como “El Berrete”), mientras que los de Navalosa festejan por todo lo alto a su patrón, acudiendo las navaloseñas con su preciosas gorras de paja a por “las flores del santo”. En torno a la romería de Navalosa y a Navalvado vuelven a aparecer leyendas de envenenamientos masivos en casorios a través de una salamandra aparecida en la fuente de la que todos bebieron para justificar la muerte de los habitantes del pueblo.
En Hoyocasero nos encontramos con un caso parecido. Esta localidad serrana tiene como patrón el Santo Cristo de Los Santos, venerado en su ermita a las afueras del pueblo donde se levantaba un despoblado medieval dependiente de la Abadía de Burgohondo. La historia se repite, al despoblarse Los Santos, Hoyocasero hace suyo, como patrón, la imagen de más devoción de la aldea vecina asumiendo así, no sólo su protección espiritual sino también todo el territorio geográfico de la aldea de Los Santos.
A este tipo de movimientos del territorio y apropiaciones y disputas sobre los recursos naturales, ayudaron también las apariciones marianas en sitios inhóspitos, tan comunes en toda la geografía hispana. La aparición de Nuestra Señora era la excusa perfecta para asumir el territorio bajo la protección de un Concejo concreto y de recuperar para el uso propio las tierras adyacentes (pastos o montes). Así en el Valle del Alberche, la Virgen de La Canaleja aparece en la canal de un pino y es imposible moverla para llevarla a la Navatalgordo, interpretándose como la voluntad de la Virgen de edificar una ermita en el pinar, que a partir de entonces sería un recurso propio para la población.
La leyenda se mezcla con la historia en los inicios de la vertebración histórica del Valle del Alberche, tal y como lo conocemos hoy en día. Las disputas sobre los territorios han alimentado desde antiguo numerosas leyendas fundacionales que para los ojos de una persona del tercer milenio le puede resultar cuanto menos curiosa.
Carlos del Peso Taranco |
TUS APUNTES. GRACIAS POR TODO.