| Las pinturas de la ermita de los Judíos (IV) |
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LAS PINTURAS MURALES Y LA RECREACIÓN DE LOS ESPACIOSUn universo mental renovado, en gran medida distante de nuestra sociedad de la ciencia y la tecnología, surge ante nuestros ojos al contemplar las pinturas hoy recuperadas en Burgohondo.
La fecha de su factura nos la ofrece una inscripción, conservada casi intacta a la izquierda de la vieja puerta del Poniente, hoy tapiada: "(E)sta obra (m)andaron (p)intar los cofr(a)des de la + siendo oficiales Fran(cisco) y Graviel Vázq(u)e(z). (A)cabose (de) (h)aze(r) (a) 2(--) de abril de 1577 años." Estamos hablando de los últimos días de abril, justo antes de la fiesta de la Cruz, el 3 de mayo, del último cuarto del siglo XVI, en el que se imponen los primeros compases del estilo manierista, austero pero profundo, en ocasiones dolorista, marcadamente antiprotestante, tamizado por los decretos del Concilio de Trento (1545- 1563). El estilo que manifiestan estas pinturas resulta, sin embargo, fundamentalmente ecléctico. Los temas, como la composición figurativa, están marcados por el gótico, pero su factura recurre a procedimientos propios de los primeros años del siglo XVI y las nuevas trazas del arte renacentista. El tenebrismo de algunas escenas, singularmente la de la muerte y la de Judas, atormentado por los demonios, recuerdan piezas del primer barroco que llevarán a su plenitud autores como Valdés Leal, entre otros.
En 1746, se anota una nueva reforma, en la puerta del Mediodía, lo que no completa la interpretación de los espacios. Probablemente corresponda con las nuevas pinturas que, sobre las de 1577, llegaron a ejecutarse y hoy se han perdido. En principio, el culto judío, como el cristiano, orienta su cabecera hacia Jerusalén, al Este. La entrada de aquel primer templo se situaría entonces al Poniente, como parece sugerir una puerta tapiada en este lugar y la inscripción de 1577. Allí debería estar el altar, como también el arca de la Ley de Moisés, pero entonces no se entendería la presencia de las pinturas de los cuatro evangelistas y la incipiente imagen de un Calvario en el muro septentrional, abierto de tal forma que recuerda el tabernáculo de la Ley del culto hebreo. Puede que ya entonces existiera el espacio que hoy ocupa la puerta del Mediodía. Apoyan esta idea las pinturas, que se prolongan sobre las maderas del dintel de la puerta, y el que no llegue a interrumpirse el ciclo iconográfico del relato evangélico según san Mateo, que obliga al sumo sacerdote Caifás a quedarse a un lado mientras que Cristo y las turbas judías permanecen en el otro con la pregunta de Caifás: ¿Eres tú el Hijo de Dios? ![]() Sin embargo, las pinturas de las maderas resultan más modernas, por lo que pueden corresponder con la reforma de 1746 y, además, creemos que la imagen del personaje que queda a la derecha, al entrar, corresponde a la del rey Herodes, como parece sugerir la corona que porta en la mano y la silla, ricamente adornada. En ese caso, habría que pensar en dos escenas diferentes, la de la casa de Caifás y la del rey Herodes, destruidas parcialmente al horadar esta nueva puerta, al Mediodía, con motivo de la reforma de mediados del siglo XVIII. Diez años después, en la visita del vicario del obispo de Ávila, se pide una nueva actuación en la fábrica, que podría mostrar, con su deterioro, el paso fatal del tiempo. Por la razón que sea, todo parece indicar que estamos ante una anomalía arquitectónica que sitúa el altar, tanto el cristiano como, presumiblemente, el judío en el lado septentrional del templo. Allí se guardarían los rollos de la Ley y, en este lugar, se consagraría el nuevo altar cristiano, bellamente decorado con las pinturas de los evangelistas. Según este itinerario, la representación de los cuatro autores bíblicos flanquearía una imagen de Cristo crucificado ya en 1577, hoy desaparecida. La inauguración de la puerta del Mediodía en 1746 destruiría parte del ciclo iconográfico que, aunque inspirado en sus líneas fundamentales en el evangelio según san Mateo, ha incorporado aquí la presencia de Cristo ante el rey Herodes, sólo citada por san Lucas. Con esta apertura, se lograría que la entrada se situara a los pies del templo, y no en un lateral, como estaba cuando se pintaron los muros en 1577, según la inscripción de una de las jambas. Pero se mantendría la irregularidad en la orientación, probablemente original, que ha llegado hasta la actualidad. --------------- [De acuerdo a la naturaleza de esta página web y a la filosofía de su autor, los materiales de todos los artículos propios (aquí se excluyen los que citamos de otros autores y de otras páginas) se pueden reproducir con libertad, parcial o totalmente, siempre que cumplan tres condiciones fundamentales: 1. Que guarden los fines para los que fueron escritos. 2. Que no se haga uso comercial de ellos. 3. Que se cite su procedencia, en este caso, la cita exacta es como sigue: CALVO GÓMEZ, J. A. "Las pinturas murales de la ermita de la Vera Cruz o de los Judíos, de Burgohondo (1577)". Cuadernos Abulenses 37 (2008), 165-201. www.santamariadelburgo.com] |