| Las pinturas de la ermita de los JudÃos (I) |
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INTRODUCCIÓNYa no hay hebreos en Burgohondo, pero su legado permanece cinco siglos después. El barrio de la Esperanza o de los JudÃos, todavÃa hoy, acoge entre sus ensortijadas callejuelas de lÃneas medievales la ermita de la Santa Vera Cruz, aquella más que rudimentaria construcción que se conoce en el vulgo como la de los JudÃos porque probablemente fueran los hijos del pueblo de Israel de este lugar los autores que un dÃa la levantaran como su espacio principal de culto sinagogal. La descomposición de la comunidad judÃa de Burgohondo debió de insertarse en el mismo proceso de expulsión que en 1492 destruyó una de las sociedades hebreas más importantes del mundo, al tiempo que marca el surgimiento de un nuevo núcleo de vida espiritual en esta encajonada población de la sierra de Gredos. De acuerdo a esta hipótesis de trabajo, a finales del siglo XV, la abadÃa de Santa MarÃa se habrÃa hecho cargo del vetusto edificio. Juan Gutiérrez de Arroyo, abad del monasterio al menos desde 1474, pudo haber entregado este espacio a la cofradÃa de la Vera Cruz, atenta a la piadosa costumbre de dar sepultura a los muertos, para que hiciera de ella su sede, conforme al mismo itinerario que siguieron muchas de las viejas sinagogas medievales castellanas. En este contexto, se inserta la ejecución de las llamativas pinturas murales a las que se refiere este artÃculo, que ha dejado al descubierto la última restauración. El espacio se transforma y redecora de manera que lo que pudo haber sido un centro espiritual judÃo se esfuerza por marcar los elementos diferenciadores de la nueva dimensión cristiana. La cruz es la ruptura más importante que materializa el rechazo de la comunidad hebrea a la salvación obrada en Cristo y ahora se convierte en el medio para manifestar el cambio de escenario en Burgohondo. La cofradÃa de la Vera Cruz encarga la elaboración de un ciclo iconográfico completo de la pasión del Señor de acuerdo al relato evangélico, que se recrea en nueve estampas ciertamente vistosas, aunque de factura rápida, similar a la que encontramos en las antiguas sargas de la semana santa castellana. A mediados del siglo XVIII, se recompone el lugar por tercera vez y se esboza una nueva decoración, desechada en la reciente restauración. Se replantea el espacio iconográfico y reinterpretan algunas de las escenas del mural del siglo XVI, como la oración en el Huerto de los Olivos, el prendimiento y la imagen de Cristo atado a la columna. También se añaden otras estampas, como la Verónica, mientras que se mantienen iconográficamente similares los santos evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que ocupan el único altar de la vieja ermita de los JudÃos. --------------- [De acuerdo a la naturaleza de esta página web y a la filosofÃa de su autor, los materiales de todos los artÃculos propios (aquà se excluyen los que citamos de otros autores y de otras páginas) se pueden reproducir con libertad, parcial o totalmente, siempre que cumplan tres condiciones fundamentales: 1. Que guarden los fines para los que fueron escritos. 2. Que no se haga uso comercial de ellos. 3. Que se cite su procedencia, en este caso, la cita exacta es como sigue: CALVO GÓMEZ, J. A. "Las pinturas murales de la ermita de la Vera Cruz o de los JudÃos, de Burgohondo (1577)". Cuadernos Abulenses 37 (2008), 165-201. www.santamariadelburgo.com] |
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