En Burgohondo, la fiesta del Corpus Christi e inicia con la misa vespertina que congrega en la iglesia a un buen número de fieles. Se ha engalanado el altar mayor y todo está preparado en las calles del pueblo. Tras la misa, caÃda ya la noche, se interrumpe de nuevo el silencio del cielo burgondeño con el rabioso replique de las campanas. Se anuncia entonces el momento en que rompen a arder las cientos de grandes y pequeñas luminarias que cada cual ha ido confeccionando a la puerta de su casa o en algún recogido descanso de las empinadas callejuelas de la por unas horas hechizada Villa.