Las ermitas de la abadía (III): San Pedro, en Navarrevisca Imprimir

En la localidad de Navarrevisca, hacia la sierra, se conservan los restos de la ermita-iglesia de San Pedro, probablemente aquella cuya provisión, o incluso cuya creación como parroquia, provocara el pleito del siglo XIV en el que nos detendremos al abordar la relación del abad de Burgohondo con el obispo de Ávila, que la sitúa bajo la jurisdicción de la aldea de Los Santos.

No sabemos si aquella aldea de Los Santos que menciona el pleito del 1357 corresponde con el lugar que hoy cae bajo la jurisdicción de Hoyocasero, al que nos referiremos. No podemos descartar la posibilidad de que ese lugar junto a Hoyocasero nada tenga que ver con este otro privilegiado rincón de la geografía del Alto Alberche, a casi 1700 metros sobre el nivel del mar.

Según lo que se desprende de una primera prospección del terreno, nada impide que este altozano hubiera recibido también el nombre de Los Santos ya en el siglo XIV, en que se menciona como aldea en la que se alzan las iglesias de San Pedro, Santa Coloma y Santa Marina.

El lugar parece más un eremitorio o cenobio medieval que un asentamiento permanente de población. Las tres iglesias de San Pedro, Santa Coloma y Santa Marina podrían haber sido otros tantos lugares de oración y retiro más o menos escatológico según el modelo que encontramos bien caracterizado en el Norte de Grecia, donde confluye una acumulación de iglesias superpuestas en torno a la vida de ciertos cenobitas cristianos. En cualquier caso, junto a la iglesia de San Pedro se pueden localizar numerosas tumbas excavadas en la roca, además de otras formadas por lajas, todavía sin estudiar. Hemos podido observar lo que parece el ábside de una de las otras iglesias que presumiblemente llevarían el nombre de Santa Coloma o de Santa Marina, aunque sin un estudio más detallado no se puede concluir nada en este sentido.

Las trazas góticas de la iglesia de San Pedro resultan singularmente vistosas en el marco de unas construcciones religiosas en el Alto Alberche mucho más modestas en factura y materiales. El templo, nunca anterior al siglo XIII, presenta notables conexiones estilísticas con el que consideramos el archivo del concejo del Burgo, en el antiguo barrio de San Roque, en Burgohondo.

La cabecera parece responder a una primera fase constructiva. Se aprovecha la roca madre para fijar los cimientos desde los que arrancan, sin que podamos hablar de muros, los trazos de la bóveda de cañón apuntada. Las primeras filas del templo continúan la labor de cimentación pues quedan bajo la línea de tierra, al exterior. Sobre ellas se eleva el resto de la bóveda de sillares perfectamente trabados, elaborados en granito berroqueño de las laderas de la sierra. Resulta llamativa la pobleza del cimiento junto a los sillares superiores en un conjunto que conserva los restos de un encalado posterior. Se cierra este primer recinto con testero plano de mampuesto al Naciente y, probablemente, con alguna estructura de madera al Poniente, hoy desaparecida, según manifiestan los quicios de las piedras que permanecen in situ. Existe un vano de iluminación en el Sur casi como una perforación en el muro, elaborado mediante un tosco tratamiento del espacio y una ventana abocinada.

La nave del vetusto edificio, una nueva bóveda de cañón apuntado, en correlación con la cabecera, está fabricada con sillares desde su base, también al interior. Conserva numerosas marcas de cantero, lo que, unido al tratamiento de la piedra, permite hablar de una segunda fase constructiva, más elaborada que, sin embargo, se esfuerza por imitar el trabajo de la piedra que encontramos antes. Una nueva ventana, al Sur, quiere parecerse a la anterior, aunque con una técnica más depurada.

Apenas se conserva nada del cerramiento del Poniente. Entre los restos de la parte arruinada de la bóveda pueden encontrarse, sin embargo, algunas piezas del culto de la iglesia, como el altar y parte de un púlpito de trazas modernas, aunque muy rudimentarias. El trabajo exterior cincha la iglesia con un sólido muro de sillares que ha soportado bien el empuje de la bóveda y ha permitido que, buena parte de ella, llegara hasta hoy casi intacta. 

---------------
[De acuerdo a la naturaleza de esta página web y a la filosofía de su autor, los materiales de todos los artículos propios (aquí se excluyen los que citamos de otros autores y de otras páginas) se pueden reproducir con libertad, parcial o totalmente, siempre que cumplan tres condiciones fundamentales: 1. Que guarden los fines para los que fueron escritos. 2. Que no se haga uso comercial de ellos. 3. Que se cite su procedencia, en este caso: J. A. Calvo Gómez, El monasterio de Santa María de Burgohondo en la Edad Media. Ávila 2009. www.santamariadelburgo.com] 

 

Agrega tu comentario

Tu nombre:
Tu sitio web:
Título:
Comentario:
yvComment v.1.18.4