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La ausencia documental y monumental con que afrontábamos la presentación de la ermita de San Marcos en Ávila se torna ahora en cierta abundancia cuando nos disponemos a referir la historia cultural y religiosa de la ermita de Nuestra Señora de la Yedra, en las inmediaciones de la villa de La Adrada, en la caída Sur de la sierra de Gredos.
La primera noticia que nos llega de aquella ermita tiene fecha del 12 de diciembre de 1340. En aquella ocasión, el arzobispo Nerzes y ocho obispos de la corte de Aviñón conceden diversas indulgencias a los que visitasen la iglesia de Santa María del Fondo, la ermita de Santa María de la Yedra, cerca de la Adrada, o la de Santa Cruz de Alpa ciertos días del año, o les hiciesen limosnas. Al pie lleva las confirmaciones de los obispos abulenses Alfonso de Madrigal, el Tostado, y de Martín de Vilches. Todavía no habla nada de la relación que mantienen el monasterio y la ermita, pero el hecho de que aparezcan citadas en la misma carta de indulgencias nos abre a esta cierta posibilidad.
Por si quedara alguna duda, el mismo profesor Gómez Moreno recoge una nueva noticia, que fecha el 15 de octubre de 1367, esta vez en el propio monasterio de Santa María. El abad don Diego concede recibir por cofrades y familiares a todos los que enviasen limosnas a su iglesia y a la de Santa María de la Yedra, cerca de la Adrada. A lo largo del texto, refiere las indulgencias concedidas a los mismos y traduce el documento de los obispos de la corte de Aviñón de 1340 a que nos referimos. La historia de la virgen de la Yedra aparece además matizada por la leyenda. Lo cierto es que en Burgohondo, junto a la abadía de Santa María, se extienden diversas tierras de labor atravesadas por la garganta de la Yedra, de las que toma su nombre, y en cuyo seno podría haber surgido la devoción a la imagen de la virgen bajo esta advocación de la Yedra.
Ya hemos hecho referencia en otra ocasón del cobro de los diezmos de la iglesia de La Adrada en el siglo XIV, por lo que nada obsta para que la ermita de la Yedra, ubicada en las inmediaciones, dependiera en todas sus facetas de la abadía de Burgohondo. Desde el primer momento, se atiende a sus necesidades materiales y espirituales y, en el libro de los estatutos se especifican las funciones del prior de la Yedra, como ya anotamos al tratar la ermita de San Marcos.
También lo vimos ya en la explicación que hacía el abad Melchor Pérez de Arteaga en 1588 en la que, con otro motivo, recordaba la obligación del prior de la Yedra, dignidad en la iglesia reglar, de visitar la ermita:
“Y en tanto se istienden las dichas exenptiones que, estando el dicho prior e iglesia de la Hiedra fuera de la dicha abbadía y en la dicha villa del Adrada, que es del obispado de Ávila, el canónigo de la dicha yglesia del Burgo que es prior de la dicha Hiedra visite aquella yglesia y tenplo y tome quenta de sus rentas y fábrica sin que el obispo ni ofiçial suyo en esto se ayan entrometido.”
Como también lo recoge al hablar del número “de los canónigos que han de ser y residir en el servicio de la yglesia reglar asignado por el dicho indulto (de León X) y cómo han de gozar de sus rentas por distribuciones cotidianas”:
La ermita de la virgen de la Yedra permanece hoy junto a las últimas casas de la villa de La Adrada. En la guerra civil de 1936-39 el templo fue incendiado y la imagen desapareció, pero la devoción sigue fuerte en torno a una nueva imagen que se hace heredera de esta rica tradición que la sustenta.
Puede leerse aquí el trabajo que publicamos en la revista de las fiestas de este año: http://www.santamariadelburgo.com/La-aparicion-de-la-Virgen-de-la-Yedra-en-Burgohondo.html
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