La procesión de los romances de Navuenga Imprimir

[562, 2011 abril 23] Cuenta estos días Beatriz Mas, en El Diario de Ávila que, durante la misa que precedía a la Procesión de los Romances, en Navaluenga, ya se preveía lo peor, pues la fuerte tormenta que descargaba por entonces agua en el municipio hizo incluso que se fuera la luz en el interior de la iglesia Nuestra Señora de los Villares.

Pero los vecinos estaban convencidos de que sólo era una nube y que su procesión por antonomasia iba a salir a la calle. Incluso hablaban de que habían consultado una web americana, que decía que no iba a llover entre las siete y las nueve. Lo cierto es que poco después de terminar la misa la luz hizo acto de presencia y la procesión pudo comenzar, aunque la amenaza de lluvia continuaba y muchos se resistían a dejar el paraguas.

Como es habitual esta procesión, para la que se prepararon además 300 litros de limonada y 7.700 bollos -que se repartirán el sábado-, contaba con cuatro imágenes. Abría el desfile el Cristo Amarrado a la Columna, seguido por el Nazareno de la Caída, el Cristo de la Vera Cruz y la Virgen Dolorosa. Junto a ellos, lo que verdaderamente da el espíritu a la procesión, los dos grupos de romanceros que hacen el recorrido procesional recitando catorce romances de Lope de Vega y dos de José de Valdivieso. Se trata de dos grupos, con entre 23 y 25 romanceros cada uno, que se van turnando al recitar estos poemas, después de escuchar la orden «vamos a sacar nuestra voz».

La procesión se realizó sin problemas hasta llegar a la ermita de la Virgen de la Merced donde las mujeres entonaron un cántico, la Despedida de la Virgen, cuya imagen que se quedó frente a la ermita, mientras el resto de pasos se situaba a un lado. Después estaba previsto continuar con el recorrido de la procesión pero entonces la lluvia ‘dijo basta’ y se tuvo que volver a toda prisa hasta la ermita. Antes se tapó el paso de la Virgen con un plástico pero no así los otros tres por lo que era aún más importante volver al templo para evitar que se dañasen.

Comenzó así una ‘segunda parte’ de la procesión donde era curioso ver las imágenes y a su alrededor a los vecinos con sus paraguas, sin dejar de seguirlas. Otros grupos optaron por ir directamente a la iglesia para esperar la llegada de la procesión y lo que supone uno de los momentos más bonitos de esta cita, el tradicional ‘pique’.

El ‘pique’. Aunque antes se hacía entre solteros y casados, ahora se hacen dos grupos mixtos (con personas de hasta 89 años) que comienzan a recitar los versos cada vez más deprisa para ver qué grupo se equivoca antes, eso sí, manteniendo la voz alta y clara. Lo cierto es que, aunque sin duda cogieron velocidad, todos estaban muy bien preparados y fueron los aplausos del público los que finalmente interrumpieron este ‘pique’ que por primera vez en la historia se realizó en el interior de la iglesia. Antes se había procedido a secar las imágenes que llegaban, al igual que los asistentes, muy mojadas tras el paseo.

La procesión de los Romances es una fiesta declarada de Interés Turístico Regional y su peculiaridad reside precisamente en la forma de recitar los versos que Lope de Vega compuso a la Pasión de Jesucristo en el siglo XVII y que fueron publicados en las Rimas Sacras. Son más de 300 versos (los cuales muchos de los romanceros recitan de memoria) escritos sobre la Soledad y el Salto Sepulcro.    

 

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