| La fauna invisible del Alto Alberche (IV) |
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4. EL TEJÓNDe la familia Mustelidae-Mustélidos Longitud cabeza-cuerpo: 75 cm. Cola :14 cm. 15 kilogramos de peso. Orden: Carnívora
Familia: Mustelidae
Subfamilia: Melinae (melinos)
Especie: Meles Meles
La familia de los mustélidos la componen mamíferos de tamaño pequeño o mediano del orden Carnívora que se distribuyen por hábitats terrestres o acuáticos. Se caracterizan por tener: cabeza alargada, hocico más bien corto, cuerpo alargado, patas cortas y pelaje espeso. Unos se llaman digitígrados porque al andar sólo apoyan en el suelo los dedos, otros plantígrados porque apoyan toda la planta de los pies y las manos y otros semiplantígrados porque sólo apoyan parte de la planta. Tienen cinco dedos en las extremidades, contando algunos de ellos con uñas retráctiles. Se llaman retráctiles las uñas que pueden retraerse, quedando protegidas por la piel para no gastarse inútilmente cuando caminan y no le son necesarias. Su dieta es generalmente carnívora. Esta familia se divide en tres subfamilias: -Melinae (melinos)- Tejones -Mustelidae (mustélidos)- Garduñas, Martas, Turones y Comadrejas -Lutrinae (lutrinos)- Nutrias El tejón es un mamífero carnívoro con aspecto parecido a un oso. Es uno de los mustélidos de mayor tamaño y se caracteriza por tener: cabeza alargada y triangular; hocico puntiagudo, corto y musculoso, que delata una aguda sensibilidad olfativa; orejas y ojos pequeños; cuello corto; cuerpo robusto y patas cortas y musculosas, que resultan muy potentes y adecuadas para la excavación. Su andar es plantígrado, su cuerpo vigoroso y las uñas largas que emplea para excavar. En cuanto al pelaje, el pelo de la cabeza es corto y de color blanco, con dos franjas negras que empiezan cerca del hocico, pasando sobre los ojos y las orejas hasta perderse en la nuca, fundiéndose con el color grisáceo del dorso. El pelaje del cuerpo es largo, con una mezcla de gris y negro, dando al tejón un aspecto grisáceo; mientras que el de las patas y el abdomen es negro. Esta coloración de su pelaje, advierte de su peligrosidad El pelo del tejón tiene una característica especial: su dureza (ni muy rígida, ni frágil), que lo convierte en ideal para elaborar pinceles artísticos, cepillos y brochas para afeitar. Los paleontólogos estiman que hace cuatro millones de años ya existía con las mismas características que ahora. Este animal es buen corredor, también nada y trepa con facilidad. Cuentan con un gran desarrollo del olfato y del oído, y en caso de peligro utiliza un aullido característico. En la zona del Alto Alberche los tejones no hibernan, pero sí existe un periodo de mínima actividad (en los meses de invierno), en los que desciende considerablemente el peso del ejemplar en esta época. Las costumbres de los tejones son: de hábitos crepusculares, es muy raro observarlo a plena luz del día; abandona la tejonera cuando entra la noche, mientras que durante el día permanece enroscado en el interior de su madriguera; la partida de la madriguera está precedida de grandes precauciones, en las que el tejón olfatea el aire y escucha atentamente para comprobar que no existe peligro alguno; es muy territorial y agresivo con los otros tejones que se acercan por la zona, defendiendo territorios de unas veinticinco hectáreas. Este mustélido marca el territorio con heces que depositan en piedras o impregnando arbustos con secreciones de las glándulas supracaudales. Extremadamente adaptable, se asienta sobre todo tipo de bosques y ocupa toda la Península Ibérica, desde los hábitats de montaña, hasta los ambientes áridos, siendo un animal bastante común en todos los montes. Encuentra las mejores condiciones para desarrollar su vida donde las masas arbóreas alternan cultivos y prados, zonas donde hay amplios pastos y cobertura vegetal abundante. El tejón adorna nuestros ecosistemas con sus grandes y sofisticadas excavaciones y por eso el terreno es un factor importante para su existencia, ya que tiene que ser apto para excavar su madriguera o tejonera. Cuando excava es capaz de bloquear la entrada de las orejas con el objetivo de proteger sus oídos de la tierra. Estas tejoneras alcanzan grandes dimensiones y son heredadas de generación en generación (sus túneles pueden llegar a medir hasta 100 metros). Consta de numerosos habitáculos, de los cuales el más importante es la cámara principal, que es la zona de alojamiento y de cría, generalmente acolchada por restos vegetales. Además cuentan con dos cámaras secundarias: la litera y la letrina. En la primera permanecen los jóvenes tejones que aún están recibiendo cuidados y la segunda es empleada para defecar. La tejonera tiene varias entradas: los conductos principales, los conductos de escape (utilizados en caso de peligro) y los conductos de ventilación (diseñados verticalmente) que se emplean para ventilar e iluminar algunas partes de la tejonera. Son animales sociables y suelen vivir en grupos formados por un número de individuos que varia entre dos y doce ejemplares. En cada tejonera existe un clan, con un macho y una hembra dominantes, que normalmente son los que crían con éxito. Es posible diferenciar a la hembra adulta del macho visualmente, ya que la hembra tiene la figura más estilizada mientras que el macho es más rechoncho y corpulento. Su alimentación es muy variada. Por su dieta variada el tejón es considerado como omnívoro, se adapta a las disponibilidades tróficas locales y estacionales. Se alimenta de insectos (como las abejas), gusanos, lombrices, caracoles, escarabajos, sapos, ranas, culebras, lagartos, ratones, topos, raíces, cereales o miel (de ahí su nombre latino “meles”, que es miel en latín). Otros invertebrados, mamíferos, reptiles, frutas o plantas (la materia vegetal puede suponer hasta el 80% de su dieta, lo que hace que algunos especialistas lo definan como el más vegetariano de los carnívoros), también forman parte de su dieta, e incluso no desprecia, la carroña. Los primeros tejones estaban adaptados exclusivamente al consumo de carne fresca, pero posteriormente se adaptaron al consumo tanto de carne como de vegetales, lombrices e insectos. Destacaremos que el tejón destruye los nidos de aves terrícolas, devora víboras, erizos y además sorprende en sus galerías a topillos, ratones o conejos. En la época de celo, que tiene lugar entre marzo y agosto, el tejón se vuelve muy activo. El macho persigue a su pareja, mientras transcurren los bruscos juegos y caricias propios del cortejo de este mustélido. La cópula puede durar entre dos y noventa minutos, pero sólo las superiores a diez minutos garantizan la fecundación. La mayoría de las hembras son fertilizadas en los días posteriores al parto. El embrión permanece detenido durante un periodo de tres a diez meses y la gestación dura sesenta y cinco días. Cuando pasa este tiempo nacen entre dos y seis crías, normalmente entre febrero y marzo. Al mes abren los ojos y a las diez semanas salen de la tejonera, de forma tímida y regresando precipitadamente a la seguridad de su madriguera. La dispersión de los jóvenes se produce en otoño, pero normalmente no dejan a sus padres, permaneciendo en la misma tejonera subordinados a ellos. Las hembras alcanzan la madurez sexual a los doce o quince meses y los machos a los dos años. Pueden vivir hasta dieciséis años, pero generalmente no sobrepasan los once. El control de los depredadores (mediante el empleo de lazos, cebos envenenados o cepos) o la caza furtiva, puede afectar al número de individuos de la especie. Los tejones, al ocasionar daños en las cosechas (el maíz y cereales), así como en las colmenas, jardines y terrenos de cultivo, han sido tradicionalmente perseguidos por los campesinos y apicultores. La desaparición de pastizales y la fragmentación de la vegetación natural también pueden perjudicar en mayor grado a la especie. Sus mayores enemigos o problemas para la supervivencia son el zorro, la jineta o el gato montés, que acaban con las crías del tejón. De la misma manera, las rapaces no dejan de ser un verdadero peligro para ellos. No es un animal en peligro de extinción, pero pertenece a las especies protegidas. Sergio Calvo García |
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