| La creación del concejo del Burgo (1275) |
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[Título original: El privilegio de heredamiento de 1275 y la creación del Concejo del Burgo] El sábado día 1 de junio de 1275, los caballeros abulenses don Fortún Aliam, don Yañego y don Mateos visitan la aldea del Burgo del Fondo en nombre del rey Alfonso X. Días atrás, algunos hombres de este pueblo se habían acercado hasta Ávila, donde había llegado el rey de visita, y le habían mostrado la necesidad que tenían de poseer cierto heredamiento para labrar y coger pan. Él, “por les fazer merçed, lo tuvo por bien” y mandó a estos tres caballeros, junto con don Gil Vlázquez, que murió antes de llegar, que fueran a visitar esta aldea y que dieran heredad a los que vieran que la necesitaban. Los tres caballeros encontraron un pueblo lleno de pinares y de gran montaña, sin posibilidad de espacios para labrar, según recogen en la crónica que escribieron días después de su visita al valle del Alberche. Y, de acuerdo a las disposiciones del rey, otorgaron a los “omes buenos” de aquel lugar una carta y privilegio de heredamiento en el término de la ciudad de Ávila, sobre los lugares de Navamuñoz, Navalosa, Navatalgordo, Navalvao, Navasantamaría, Navaluenga, Valdebruna, Navasalmillán, Navandrinal y las Emillyzas. De esta manera, estas primeras aldeas constituyen el territorio original del Concejo del Burgo, que se erige como una de las primeras instituciones bajomedievales en el alfoz de la Ciudad y Tierra de Ávila. Al año siguiente, el propio monarca, de nuevo en Ávila, el 12 de febrero del 1276, confirma este texto, y dice que: “Porque se pueble mejor aquel lugar, téngolo por bien e otorgo que aya este heredamiento por siempre, según ge lo dieron éstos sobredichos, e defiendo que ninguno non sea osado de ge lo enbargar ni ge lo contrallar.” Y así lo hicieron luego los sucesivos reyes medievales, Sancho IV en Valladolid, el 20 de mayo de 1293, en que marca los lugares de los mojones de los límites del concejo; Fernando IV, en Cuéllar, el 9 de marzo de 1297; Alfonso XI, en Cuenca, el 22 de julio de 1338; Pedro I, en Valladolid, el 18 de enero de 1351; Enrique IV, en Ávila, el 10 de diciembre de 1455; y los Reyes Católicos, en Alcalá de Henares, el 20 de febrero de 1486. El 13 de julio de 1489, Benito Sánchez, vecino de Hoyocasero, procurador del concejo del Burgo solicita del alcalde de Ávila, Cristóbal Benavente, un traslado del privilegio de los Reyes Católicos de 1486 por el que confirma a los moradores de Burgohondo esta posesión. Estos límites se hacen más evidentes y necesarios al conceder a Mombeltrán la carta de villazgo en 1393, también sobre los territorios del alfoz de la ciudad de Ávila. Esta nueva villa se cita sujeta a la jurisdicción de la abadía de Santa María en 1357, y seguirá enviando los diezmos al monasterio, aunque en su relación con el concejo del Burgo se produzcan nuevos problemas territoriales. La capital del concejo se establece en la población que ha surgido en torno a la propia abadía de Santa María. Allí se conserva, todavía hoy, la sede de su archivo, un angosto edificio de arcos apuntados, con evidentes rasgos del primer gótico castellano que nos habla de una convivencia, en un mismo espacio, no sin cierta dificultad, de una institución civil, el concejo y universidad del Burgo, y otra eclesiástica, de patronazgo regio, la real colegiata de Santa María. No faltan ejemplos en la historia en que se descubran enfrentamientos entre ambos poderes, con resultados dispares según el momento histórico, como luego veremos con más detalle, como tampoco estuvieron ausentes las amenazas a la independencia del realengo que disfrutaban los habitantes del concejo. Resulta de sobre conocida la hazaña protagonizada a mediados del siglo XV por Pedro Dávila, señor de Villafranca y de las Navas, que pretendió constituir un señorío sobre este territorio, como había conseguido en otros lugares. Su política se basó en la compra de diferentes fincas dentro del concejo, para acometer, finalmente, la misma usurpación de la jurisdicción civil y criminal que reivindica para sí el monarca castellano. Pero no lo consiguió. En el concejo del Burgo no sucedió como en otras poblaciones cercanas, como La Adrada, Arenas o Mombeltrán, que pasaron a depender de las arbitrarias disposiciones de sus respectivos señores feudales. En todo caso, deben anotarse esta carta de privilegio y sus diferentes confirmaciones a lo largo de los siglos medievales como un nuevo capítulo de la intervención regia en este espacio. Aunque estos diplomas no respondan directamente a la historia de la abadía de Santa María, expresan la marcha del concejo del Burgo, uno de los principales interlocutores del monasterio, como ahora veremos, que se ha constituido territorialmente sobre el mismo espacio de influencia de la abadía. José Antonio Calvo Gómez Algo de bibliografía: Calvo Gómez, J. A. La abadía de Santa María. Salamanca 2001. (ver tienda) Luis López, C.- Del Ser Quijano, G. Documentación medieval del Asocio de la Extinguida Universidad y Tierra de Ávila. 2 vols. Ávila 1990. |
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