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La comunidad y su historia
Nuevo atículo sobre la historia de la abadía de Santa María. PDF Imprimir E-mail

Estos días ha visto la luz un nuevo artículo en una revista científica, de las que se llaman "revistas de impacto", sobre la historia de la abadía-monasterio de Santa María.

Concretamente, el título del artículo, que firma el autor de esta página, es: “Cuatro crónicas sobre el origen del monasterio de Santa María de Burgohondo (siglo XI)”. Salmanticensis. vol LVI, fasc. 2 (mayo-agosto 2009), 315- 356.

Puede encontrarse íntegro en la sección JC - historia de la Iglesia, en formato PDF. Como ya adelantamos en su momento, en este trabajo queda documentada la fundación del monasterio de Santa María de la mano del rey Alfonso VI. Este monarca empezó a serlo desde 1072 hasta su muerte en 1109, hace estos días 900 años.

En las crónicas que presentamos, como puede comprobar el lector, se habla del monasterio de Santa María antes de la toma de Toledo, lo que tuvo lugar en 1085. Concretamente se menciona que este refugio fortificado sirvió como base para la toma de Talavera y Escalona, en 1083, como refugio frente a los ataques de las tropas musulmanas asentadas al otro lado de la Sierra de Gredos.

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El abad de Burgohondo (2) PDF Imprimir E-mail

Los abades de Burgohondo fueron los superiores de una colegiata-abadía; probablemente, al menos al principio, algunos empezaron a serlo por elección de la propia comunidad, aunque se reservara al rey la designación del candidato y al papa su confirmación; la mayoría fueron elegidos para que regularan las formas de la evangelización de la comarca sobre la que se asentaba, para que ejercitara la cura de almas por sí o por diferentes legados que con el tiempo fue designando en cada pueblo; algunos también recibieron las rentas del monasterio sin dirigirlo y sin residir en él, como encomienda regia que pagara ciertos favores familiares.  


Al mencionar más adelante la figura del abad, especifica Arteaga sobre su función, que esencialmente se resume en que ordena los medios de la abadía de acuerdo a lo que considere más conveniente para su bien y el de la comarca en la que se inserta:
“El abad, como prelado, pueda ordenar lo que entendiere más conveniente a la dicha abbadía… El dicho papa León en su yndulcto, dispone y conçede que el abbad, como tal prelado, pueda hordenar y hazer estatutos y hordenanças y corregir las antiguas como más biere que conbiene a la buena adminstraçión y miembros de la dicha abbadía, sobre todo lo qual, sauiendo precedido los actos capitulares y trazados del dicho abbad, prior y canónigos, su convento y cauildo, Su Santidad los aprobó y confirmó en su bulla e yndulto como en ella están ynclusos y sus exenptiones dada en Roma el mes de março año 1514, como más largamente se contiene en la dicha bulla e yndulto por el qual, ansí mesmo se conçede al abbad pueda hordenar e estatuir de nuevo lo que más conbenga a la buena diritión de las yglesias de la dicha abbadía y sus yglesias y miembros.” 

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El abad de Burgohondo (1) PDF Imprimir E-mail

Dentro del las primeras aportaciones que quiero presentar en esta página, está la de la explicación de algunos de los abades del monasterio de Santa María de Burgohondo. Como he anotado en otro lugar, su jurisdicción llegó hasta los más remotos lugares de la geografía abulense (De Piedrahíta a Cebreros y La Adrada). En principio, se trata de una explicación un poco teórica, que irá encontrando sentido a medida que vayamos entrando en la vida del monasterio. 

El diccionario de la Real Academia Española recoge diversas acepciones del término “abad”. Afirma que el abad es el superior de un monasterio considerado abadía o la dignidad superior de algunas colegiatas; en los antiguos cabildos de algunas catedrales, era el título de una dignidad, ya superior, ya de canónigo.
Cuando no estaban ordenados, se le otorgaba este nombre como título honorífico a la persona que por derecho de sucesión poseía alguna abadía con frutos secularizados; también se llamó abad al cura o beneficiado elegido por sus compañeros para presidirlos en cabildo durante cierto tiempo. En algunas ocasiones lo asimila a cura párroco y en otras al que usa hábito eclesiástico o manteo como los sacerdotes o estudiantes en las universidades. Cuando es comendaticio, se dice que es el que, por merced papal, disfruta de ciertas rentas sobre una abadía sin regirla ni residir en ella. 

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