| La fauna invisible del Alto Alberche (V) |
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5. CÁRABO COMÚNCaracterísticas: Longitud 38 cm. Envergadura 93 cm. Orden: Estrigiformes Familia: Estrígidas
Género: Strix
Especie: Strix aluco
Es un ave de presa nocturna perteneciente a la familia de las estrígidas. Es una especie sedentaria, aunque puede dispersarse hasta distancias moderadas. El cárabo es un búho de talla media (treinta y ocho cm. de altura), de tamaño aproximado al de una paloma grande, sin orejas y con un pico fuerte, curvado y afilado. Este pico es de color amarillo aceituna pálido y los ojos son muy grandes, con el iris de color negro azulado, la cabeza grande y la cola corta. Tiene las alas más anchas, cortas y barradas que los búhos Chico y Campestre. Posee dos morfos de color gris y rojizo; egagrópilas de seis por dos cm., grises y con bultos. Además presenta discos faciales bien marcados y no tiene penachos auriculares. Su cara y sus ojos son redondeados y oscuros. Tiene un plumaje con motas de color pardo gris y tonos castaños. El color de las partes superiores varía entre pardo rojizo y pardo grisáceo, con motas y listas pardo oscuro y blancas; partes inferiores canelas o grisáceas, con listas oscuras. Además, los tarsos y dedos están completamente cubiertos de plumas. La cara de estos animales es de color ante rojizo pálido. Los semicírculos comprendidos entre los ojos y el pico, que forman la equis facial, y los estrechos anillos que rodean los ojos, son de color ante. No hay diferencias entre los sexos respecto al plumaje, pero sí en el tamaño. La envergadura de los machos es menor a la de las hembras (en los machos es de noventa a noventa y cinco cm. y en las hembras de noventa y cuatro a ciento cinco cm.). El plumaje de los pollos del cárabo es blanco, bastante corto y suave. Maniobra con facilidad entre las ramas y el espeso follaje de los bosques viejos, gracias a las alas cortas y anchas y a la cola corta que tiene. La longitud de las alas de los machos es menor que en las hembras y vuela generalmente a baja altura y en silencio. De hábitos puramente nocturnos, se oculta durante el día en los huecos de los árboles o entre las ramas, lo que hace que localizar al cárabo no sea tarea fácil. Es un ave tranquila y observadora. Se trata de una especie con un plumaje críptico, mimetizado con su entorno, que es capaz de pasar desapercibido para los ojos más atentos. Pero al caer la noche, su ulular delata la presencia de este pequeño cazador. El cárabo ha sido descrito como la más musical de todas las rapaces nocturnas ibéricas y su ululante canto se escucha muy a menudo. El canto normal tiene varias funciones: primera, como reclamo territorial; segunda, como reclamo para cortejo y, tercera, como anuncio que emplea el macho cuando lleva alimento a la hembra. Esta ave ocupa regiones boscosas (robledales, hayedos…), frecuentando bosques maduros de coníferas o frondosas a cualquier altitud. Es una especie adaptable a diversos medios: sotos fluviales, matorrales, parques, etc. Se posa en ramas de árboles, rocas o ruinas, y presenta una gran capacidad oportunista para colonizar espacios vacantes dejados por otras aves nocturnas. Es la rapaz nocturna más común en hábitats dónde las condiciones son favorables y se la puede encontrar en toda la Península Ibérica, dónde se estima que hay unas cincuenta y siete mil quinientas parejas. En la actualidad el número de individuos de la especie está en alza. Se alimenta de pequeños roedores, conejos, aves, peces, moluscos, e insectos. Se trata de una alimentación poco especializada, consumiendo mamíferos, invertebrados y, minoritariamente, aves, anfibios y reptiles. Sus presas más comunes son el ratón de campo (Apodemus sylvaticus) y la musaraña común (Crocidura russula). Es de destacar el consumo de gazapos cuando están disponibles. Además, el cárabo común es capaz de atrapar lechuzas pequeñas. El cárabo es territorial y defiende vigorosamente su territorio con su canto, con un comportamiento amenazante o mediante escaramuzas aéreas. Los vuelos territoriales tienen lugar en octubre y noviembre. El macho determina el territorio y la hembra el agujero del nido. Anida generalmente en los huecos de los árboles, aunque puede hacerlo en grietas de rocas, nidos de ardillas, nidos de otras aves, edificios e incluso en el suelo. Al comienzo de la primavera se establecen las parejas. En el nido la hembra deposita entre dos o cuatro huevos, que serán incubados durante cuatro semanas. Los polluelos abandonan el nido al mes y medio de edad, pero permanecen con sus padres otros tres meses. Una hembra con pollos puede atacar a una persona que se acerque a su nido, incluso de día. A pesar de su comportamiento agresivo, puede ser bastante manso; incluso llegan a domesticarse, integrándose en la vida familiar. El cárabo suele cazar esperando pacientemente desde un posadero, observando y escuchando. Tras detectar una presa, si se trata de un ratón moviéndose en la hierba, planea hacia él o se deja caer directamente y, en el momento del impacto, despliega sus alas para atrapar a su víctima, a la que suele matar de inmediato con sus poderosas garras o les da un picotazo en la base del cráneo. Para su cacería nocturna cuenta con adaptaciones visuales y auditivas, auxiliada por su vuelo silencioso. La estructura interna del oído del cárabo cuenta con una gran cantidad de neuronas auditivas, que le proporcionan una mayor capacidad de detección de sonidos de baja frecuencia a cierta distancia, como puede ser el crujido que provoca un roedor al moverse entre las hojas. Los dos orificios auditivos del cárabo común difieren en estructura uno del otro y están colocados asimétricamente para mejorar la audición direccional. Los ojos se localizan al frente de la cabeza y cubren un campo de visión del 50-70%, dándole una mejor visión binocular que la de las aves de presa diurnas. Estas aves se ven afectadas por la taxidermia, la captura ilegal, el envenenamiento y la colisión con tendidos eléctricos. Pueden ser presa del búho real, y las ginetas y garduñas son una causa importante de muerte entre los polluelos. Está considerada como una especie no amenazada y no muestra elevada mortalidad por factores humanos directos, aunque siguen muriendo cárabos en las carreteras. Los factores que más afectan a la población del cárabo son la pérdida de hábitat (a causa de los incendios) y la actual política forestal, que elimina los árboles añejos (considerados focos de infección). A pesar de esto, el cárabo minimiza sus efectos gracias a su adaptabilidad. Sergio Calvo García |
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