La aparición de la Virgen de la Yedra en Burgohondo Imprimir
En diversas ocasiones me he referido antes a tres de los condicionantes que explican mejor el surgimiento y fundación del Monasterio de Santa María del Burgo a finales del siglo XI. He escrito con cierta amplitud en torno a los dos primeros: sobre la intervención del rey Alfonso VI de León (1072- 1109) y su pretensión de levantar en este lugar un centro espiritual y de poder que contribuya a la vertebración del valle alto del Alberche; y sobre la presencia de un antiguo eremitorio mozárabe concomitante con las residuales poblaciones cristianas, desparramadas por las estribaciones orientales de la sierra de Gredos, que perviven, no sin dificultad, sometidas a la autoridad del poder musulmán tras la caída del reino visigodo de Toledo el año 711 de la era cristiana.

En este momento quiero referirme al tercer factor, que ha pasado más desapercibido. Se trata de explicar cuanto se conoce sobre la aparición de la Virgen de la Yedra y su contribución a la consolidación de la comunidad monástica de Santa María cabe la garganta que nace entre las trochas meridionales de la Sierra de la Paramera, en el término de Navarredondilla, donde se yergue, enhiesto, el célebre Zapatero.

La leyenda nos traslada a la época de la dominación musulmana en la Península y a la portentosa aparición de la Virgen María junto a la garganta, entre las yedras, en aquellos frondosos humedales que todavía encontramos en torno al arruinado murallón del viejo monasterio que lleva su nombre.

Cabría adornar el hecho con nuevos elementos literarios. Diré sólo que estamos hablando del descubrimiento, ciertamente providencial, de una imagen de la Virgen, oculta convenientemente por el miedo que provoca la invasión tras la llegada de los contingentes militares de Al Ándalus a principios del siglo VIII. El protagonista habría sido, sin duda, algún descendiente de aquellos pastores mozárabes que se resistieron a abandonar la sierra en aquellas aciagas jornadas medievales.


En muchos otros lugares de la geografía peninsular asistimos a un fenómeno parecido. El padre Soto y el cardenal Aguirre hablan de la aparición de la Virgen del Puy de Estella, Navarra, en el año 1080. Luis Miguel Villar, que estudia el fenómeno de la pervivencia de poblaciones en la cuenca del Duratón, explica también cuanto se conoce en torno a la aparición de la imagen del Estepar o de la Estrella, en Casla, Segovia. En Sierra Morena se cuenta la aparición de la Virgen del Ara al rey moro Jayón, quien le construyera una ermita después de su conversión al cristianismo. La lista podría ampliarse largamente.

Como en los casos anteriores, estaríamos hablando de una imagen pequeña, de formación visigoda, austera, de expresión tímida, seguramente elaborada en madera de nogal o de castaño de los que tanto abundan en la sierra. Sería similar en sus rasgos faciales a los escasísimos iconos que han llegado hasta nosotros de esta cultura germana que dominó el centro de la Península desde el siglo V hasta los primeros años del VIII.

Apenas es posible hacer un esbozo sobre el tiempo al que nos referimos. Las crónicas posteriores sólo constatan el hecho sin detenerse a concretar sobre protagonistas ni circunstancias. Lo que parece cierto es que a la llegada de las tropas del rey Alfonso VI, que entra victorioso en Toledo el 25 de marzo de 1085, la devoción en torno a la Virgen de la Yedra ha provocado ya el surgimiento de una cierto eremitismo en torno al lugar de la aparición de la Virgen. A este lugar se refieren las poblaciones mozárabes del Alto Alberche, viejos cristianos visigodos diseminados por la sierra, que asisten al hecho fundacional de una nueva comunidad monástica sobre la frágil continuidad de una estructura anterior, sobre el lugar en el que encontró asiento la imagen de la Virgen. De hecho, el monasterio actual se habría levantado sobre el lugar en que se dice que un día se apareció la Madre de Dios.


Este hecho fundacional, es decir, el descubrimiento de la imagen de la Virgen María junto a la garganta de la Yedra, ha quedado fuertemente impreso en el imaginario colectivo del valle. Tanto es así que se narran otras experiencias parecidas para explicar la construcción de las ermitas de la Canaleja, en Navatalgordo, y de las Longueras, en Navalacruz, donde se traslada, según el caso, a un canal de castaño –canaleja- o a unas zarzas –longueras- el lugar de la aparición milagrosa de la imagen de la Virgen.

Otros ejemplos de advocaciones marianas en el Alto Alberche, como la de la Blanca, en Navalosa, los Villares, en Navaluenga, o la Serrezuela, en Serranillos, responden a otros modelos de recreación espiritual, pero constatan la presencia poderosa de la devoción que la Madre de Dios suscita entre los serranos moradores de estas tierras castellanas.

La historia posterior está marcada por un hecho que resulta difícil de explicar: aunque la leyenda cuenta que la Virgen se apareció en las inmediaciones de la garganta, en Burgohondo, y allí se levantó un monasterio en su honor, que ha llegado hasta nosotros, sin embargo, a partir de mediados del siglo XIV, la imagen se va a venerar en una nueva ermita que se ha construido a la sazón en la aldea de La Adrada, al otro lado de la sierra.

El 12 de diciembre de 1340, el arzobispo Nerzes y ocho obispos más, afincados en la corte del Papa, en Avignón, escriben una carta en tiempo del abad don Fernando por la que conceden ciertas indulgencias a todos aquellos que visiten la iglesia de Santa María del Fondo, la de Santa María del Arpa, o la ermita de la Yedra, cerca de La Adrada. El abad don Diego, el 15 de octubre de 1367, confirma este extremo y concede recibir por cofrades a todos los que enviasen limosnas tanto al monasterio como a la ermita.

En La Adrada lo explican según su interés. Cuentan allí que, en algún momento que no concretan, marcha a prestar sus servicios a este pueblo un sacristán que antes ejercía en la abadía de Burgohondo. Según las crónicas, la imagen de la Virgen atraía en el Burgo un buen número de peregrinos, que se acercaban a honrarla desde muy largas distancias.

Si era tal la devoción que se le tenía, se entiende que el sacristán dedicara a la Virgen muchos de sus quehaceres y oraciones y, después del tiempo de su servicio en Santa María, retornara a La Adrada imbuido por la devoción con que se veneraba la Virgen de la Yedra en Burgohondo. Allí se dice que este viejo sacristán, deseoso de volver a ver a su Virgencita de la Yedra, se encomendaba a ella con frecuencia, con mucho arrobamiento y grandes suspiros de nostalgia. ¡Tanto añoraba él a su Virgencita!- Exclama el cronista.

Se añade aquí un nuevo episodio de aparición, que parece responder a una mera trasposición del hecho acontecido muchos años atrás en Burgohondo, que vuelve a ver a la Virgen entre las yedras, esta vez en La Adrada. Sea cierta la nueva aparición de la Virgen, o el hurto de la imagen de la abadía de Santa María, el hecho es que, a mediados del siglo XIV, y después de todos estos acontecimientos, la Virgen de la Yedra se encuentra definitivamente en La Adrada donde se ha conservado hasta no hace mucho tiempo.

En el siglo XIV, la jurisdicción de la abadía se extendía hasta mucho más allá de la sierra, cerca de la villa de Arenas, lo que podría explicar sólo parcialmente que el culto a la Virgen de la Yedra, aparecida años atrás en Burgohondo, y probablemente uno de los elementos más importantes a la hora de explicar el origen y primera andadura del monasterio de Santa María, vaya a continuarse en esta aldea de La Adrada, ampliamente separada por muchas sierras y kilómetros de distancia. Pero lo cierto es que el culto se establece en este nuevo lugar, lo que provoca la intervención del mismo Papa en 1514. En este momento, León X ordena que se establezca en la abadía el priorato de la Yedra, cuyo encargado deberá atender, entre otras cosas, al culto de la Virgen y a su visita apostólica, así como a la de la ermita de San Marcos, en los arrabales de la ciudad de Ávila.

Benedicto Fernández será el prior desde el mismo año de 1514, cuando, significativamente, la ermita se encuentre ya fuera del territorio de la abadía. En 1522, el nuevo prior, Diego de la Puebla, será a su vez presidente del cabildo, y en 1549, al renovarse los estatutos, se establecerá que la visite dos veces al año. Así lo hará Francisco Álvarez, el tercer prior que conocemos, que firma esta normativa, en la que no se habla, sin embargo, de capellán alguno asignado al culto cotidiano de la Virgen, convertida tiempo atrás en patrona de la villa. Así continuará la situación hasta bien entrado el siglo XVIII.

La pujanza de La Adrada, y su deseo de romper los lazos con Burgohondo, terminan por imponerse. La abadía se extingue en 1819 y también la memoria de la aparición. La Guerra Civil de 1936, especialmente cruenta en este lado de la sierra, hace el resto. El templo donde se venera es incendiado y la imagen desaparece. De esta manera concluye la historia de aquella imagen de la Virgen: de aquella Virgen pequeñita, de formación visigoda, austera, de expresión tímida, en honor de quien se levantó el monasterio de Santa María.

Alguna vez he soñado con ella, con la Virgen de la Yedra, con una imagen así, pequeñita, austera, de factura visigoda y expresión tímida, que ocupara el altar mayor de la abadía, un altar hoy demasiado recargado por un retablo que no le pertenece. Y he pensado que no es tarde todavía para recuperar toda su historia, toda la fuerza con que un día fue honrada por los hijos de esta tierra castellana; aquella imagen pequeñita a cuyos pies llegaron, muchos años atrás, tantos devotos peregrinos.
 
José Antonio Calvo Gómez
Roma, 19 de septiembre de 2010
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Comentarios (8)
Sí, es un error
8 Sábado, 08 de Octubre de 2011 13:41
j.a.
Efectivamente, aquí habría que haber puesto: Sierra de la Paramera, donde destaca, como dices, el Zapatero, y no de la Serrota. Lo corrijo inmediatamente.
Interesante
7 Viernes, 07 de Octubre de 2011 12:34
Quico
Hola, la verdad es que resulta muy interesante recuperar el saber antiguo y olvidado...
Una puntualización sobre el nacimiento de la garganta de la Yedra en la Serrota. El pico redondeado que vemos desde Burgohondo después de la Sierra de los Baldíos es el Pico del Zapatero, la Serrota no se ve desde el pueblo ya que está al otro lado del puerto de Menga, lo verás muy bien si vas un día a Ávila por Navalacruz.
Saludos y gracias
Para José Antonio (desde el Norte de Europa)
6 Sábado, 22 de Enero de 2011 16:13
j.a.
Me alegro de que le haya gustado. Seguimos trabajando en toda esta historia. Por lo que yo voy sabiendo, no va Vd. desencaminado. Algo he escrito en el libro que ha salido el año pasado al hablar de la fundación del monasterio de Santa María (puede ver aquí el artículo que saqué en Salmanticensis un año antes sobre este mismo tema). Seguiremos en contacto. Un cordial saludo para la Europa septentrional
Virgen de la Yedra
5 Viernes, 21 de Enero de 2011 16:08
José Antonio, desde el Norte de Europa.
si conocerle, estimado administrador
Muchas gracias por tu explicación, ya que no conocia nada de esa Virgen en mis investigaciones que como aficionado a la Historia he hecho de esa zona.

Mi preocupación, que algún día reiniciaré, ahora la tengo parada por otros estudios, es el origen y vida de los pobladores de aquellos valles. A mi parecer pastores más que agricultores, que tuvieron que sufrir los desmanes de las luchas de los reyes de Castilla contra los invasores Musulmanes, los avatares de los osos y otros animales salvajes en aquella zona de caza y la agresividad del clima y la orografia, con al gran ventaja de poderse camuflar facilmenteen ese terreno tan quebrado
Un saludo
4 Lunes, 20 de Septiembre de 2010 13:53
j.a.
Un saludo, y gracias por la explicación. No, no veré los toros tampoco este año.
Virgen de la Yedra
3 Domingo, 19 de Septiembre de 2010 22:36
Chorreras
Me parece genial la idea, pero, sabes de antemano que habrá muchos peros.
Quizá por lo mismo que te e comentado: El completo desconocimiento de la gente de hoy, tal vez si nuestros mayores recuerden, tales hechos y quizás que interiormente dijeran que estarían encantados, pero po0r fuera, por fuera es todo mucho más complicado, piensa que nosotros ya somos de otra galaxia en modo de pensamiento, pero nuestros mayores, aun estando en el 2010, y haciendo ya 35 años que murió el Caudillo y por motivos que de verdad no llego a comprender, "Siguen teniendo demasiada cautela" Y recuerda que dije que no llego a comprender, ya que según la Historia, nuestros mayores, de antes de la guerra, también venían de estar en una más o menos DEMOCRACIA, Palabra que nosotros con anterioridad a la nuestra, NUNCA ESCUCHAMOS PRONUNCIARLA A NADIE. Ni un tantito de nada, ni siquiera en el colegio. Personalmente te voy a ser sincero, cuando yo empecé a escuchar dicha palabreja (Te garantizo que es verdad) No savia a qué se podían referir los Políticos y o Gobernantes de turno. Créeme que eso, no solo me pasó a mí: Estoy convencido que también le pasó a mucha gente de mi época.
NO SAVIAMOS NADA de NADA. A Dios gracias, hoy lo vamos teniendo un poquito más claro.
Bueno el por qué de contarte esto, como ves, no es ni más ni menos que para que comprendas a nuestros mayores, ellos lo pasaron realmente mal y aun hoy, siguen temiendo que les pueda pasar algo a ellos no por que se sienten mayores si no por sus hijos o nietos. Espero con todo mi afán de aprender cosas nuevas de mi pueblo, que si algo de esto te encuentras, lo sepas entender.
Nada más, espero no haberte cansado y ánimo en tu empeño, sabes que cuentas conmigo.
Ya veo que tú tampoco vas a ver los toros.
De eso de trata
2 Domingo, 19 de Septiembre de 2010 20:44
j.a.
De eso se trata. Creo que debo contar las cosas que la gente ya conoce, pero sobre todo aquellas de las que ni siquiera ha oído hablar. Ahora la pregunta es: ¿qué te ha parecido? Siempre hablo con varias intenciones mezcladas. Somos asi. Los hombres nos hacemos más complejos con el tiempo. En este caso, además de dar a conocer esta historia, pretendo dos cosas. Por un lado, recuperar la fuerza que un día tuvo la Virgen de la Yedra en Burgohondo y, por otro, hacer una cierta campaña para quitar el retablo que hoy cubre las pinturas del altar mayor, dejar el altar prácticamente vacío con una imagen de la Virgen así, pequeñita, como la de la foto que, por desgracia, no es la de la Yedra, desaparecida en 1936.
Virgen de la Yedra
1 Domingo, 19 de Septiembre de 2010 18:45
Chorreras
Estimado Administrador
No boy a decirte casi nada, Solo que creo que de las gentes que hoy pueblan estos Lares, casi, me atrevería a decir que nadie conoce esta otra historia.
Yo por mi parte jamás que recuerde, escuché algo de esta Virgen, de verdad a nadie ni tan siquiera a don Luciano y mira que este nos daba charlas bien largas.
Un abrazo

Intendo qui ahlora parli Espaguetty

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