| Hoyocasero: la comparsa de danzantes o la fiesta de Nuestra Señora, la Virgen de las Angustias |
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El Valle entero vibra en honor de María en septiembre, la madre, la señora, la reina y soberana que Hoyocasero reclama bajo la advocación de las Angustias. Larga es la devoción, ancho el cariño que Hoyocasero siente por la Virgen de las Angustias que hace palpitar el corazón limpio y agradecido al contemplarla en su misterio de amor, en su misterio de dolor que hace lamento como llanto por el Hijo muerto.La fiesta convoca a los hijos de Hoyocasero que acuden a la cita acompasados por las melodías de la dulzaina y el tamboril, agregados incuestionables de cada romería. No se nos olvida la figura de Marcelo Baeza, dulzainero local, que aprendió este noble oficio a los 14 años con un dulzainero de Amavida, en el Valle Amblés. Su padre fue dulzainero al igual que su hijo, Ricardo Baeza, quien continúa la familiar tradición. El día de Nuestra Señora es el 15 de septiembre, pero ya el 14 se ha congregado un buen puñado de hombres en la verbena nocturna hasta altas horas de la madrugada. Novena y rosario han precedido, en la iglesia parroquial de San Juan Bautista, la fiesta mayor. Llegada la mañana, la diana recorre las calles. Algunos mozos, trasnochadores, apuran un chocolate caliente en un puestecillo de la plaza. Todavía hay un poco de tiempo para dar una cabezada hasta la hora de misa. Llegado el momento, la comitiva floreada de músicos y dulzaineros acompaña a las autoridades hasta el templo principal, donde les espera la madre y señora de Hoyocasero engalanada con miles de flores alrededor de su trono de angustia. Los mayordomos portan las varas de la cofradía, y se sientan adelante como defensa y escolta. Hay quien pusiera algunas velones entre las flores, largos, adornados también con lazos y filigranas. Pero, sobre todo, el suelo se cubre con decenas de rojas candelas como oración piadosa que presentar a María. Ha terminado la misa. Ahora los fieles devotos salen de la iglesia en procesión con la soberana a recorrer las angostas callejas del emblemático pueblo. Al llegar a la plaza, todos se paran. La imagen se deposita sobre un improvisado altarcillo y se deja el espacio para que pueblo exprese con sus gestos el fervor por María, la Virgen de las Angustias. Es el momento en que tienen lugar las danzas de palos o de la comparsa de danzantes, de conocida y venerada tradición. Las danzas de Hoyocasero tienen un origen remoto por tratarse de danzas gremiales y de oficios[i]. Antes se ejecutaban en febrero y por hombres con pantalón blanco, chaleco negro de terciopelo con dibujos, camisa blanca, faja negra y pañuelo de seda atado a un lado con un nudo. El “gracioso” vestido de la misma guisa, pero con cola, llevaba una mochila con los palos para el paloteado. Él era quien dirigía, organizaba y pegaba. El acompañamiento, ya lo hemos dicho, era de dulzaina y tamboril. Tradicionalmente se han bailado primero en el altar dentro de la iglesia la estrofas que llevaban el nombre de “Venid hijos de Adán”... Venid, hijos de Adán,
al convite de amor
que nos lo da el Señor
sólo de vino y pan,
con tal dulce sabor,
con tal gracia y virtud
que a todo el mundo da
vida y salud.
...y del “Rosario”, con el “paloteado” en el ofertorio de la misa. Esta danza del “Rosario” es la única que cantan en alta voz el estribillo y las estrofas los danzantes ataviados con trajes regionales de bellos y cálidos colores:
Al Rosario de la Aurora tocan
con lenguas de plata,
picos de marfil,
y en el cielo
se alquilan balcones
por ver tu rosario,
bella Emperatriz.
El rosario sale por las calles
y va dando vueltas
por todo el lugar
y la aurora se queda diciendo
mira la hermosura
de hermanos que van.
El rosario sale por las calles
y el demonio astuto
le sale a encontrar
y Santo Domingo bendito le dice:
-detente demonio, mira dónde vas.
Allá arriba en los altos cielos
con letras de oro
se ve una señal:
una cruz, tres clavos y un cáliz
que a todo el hereje
le hace temblar.
San José es la caña de trigo
la Virgen la espiga
y el Niño la flor
y el Espíritu Santo es el grano
que allí está metido
por obra de Dios.
Padre nuestro
que estás en los cielos
estas dos palabras
digo nada más:
que si mi Padre está en los cielos
y yo soy muy bueno
también iré allá[ii] Después se danzaba en la procesión fuera del templo y, como decimos, en la plaza de la iglesia, donde antes bailaban y, además, tejían el cordón. Hubo, incluso, hasta hace poco tiempo, un agujero en la piedra del suelo para poder introducir el palo en el que se trenzaban las cintas. Hoy en Hoyocasero se conserva algo de todo aquello. Se baila una danza mímica escenificada en que alternan los golpes de los palos con redobles de tambor, a cuyo ritmo, cada uno de los que bailan, van presentando los diversos oficios: uno hace de barbero, otro bate un huevo, otro arregla los zapatos, otro lava, y cuando, en un romance sin música, sólo con el ruido de los palos, dice “jornalerillos trabajad, que Dios os pagará vuestro jornal”, cada uno representa su oficio. Tras la procesión, viene la subasta, en que se intercambian toda clase de productos de huerta; para dar entrada a la Virgen a su antigua morada en que escuchar muchos ruegos de los devotos hijos que han encontrado en la señora de las Angustias la madre de Hoyocasero. ---------------
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