| Hoyocasero en mayo: leyenda y celebración en torno al Cristo de los Santos |
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Hoyocasero, enclave mítico de centenarios pinares, vino a la luz de estas majadas con motivo de la repoblación de la cabecera del Alberche, allá por el siglo XI, a cargo del renombrado conde don Raimundo de Borgoña, marido de doña Urraca, hija y heredera de Alfonso VI. Sus conexiones históricas con el resto del concejo son evidentemente obligadas. También su devenir intemporal que lo sumerge en un hontanar de encantamiento sobre la base de viejas leyendas pastoriles donde los hoyoqueseranos o jaques, así llamados, se hacen nuevamente protagonistas.Se escapa la historia de Hoyocasero. Nadie quiso dejarla por escrito y hoy se nos nubla la mirada al rastrear en sus viejos papeles. Esta historia nos habla, tal vez, de viejos trashumantes que atravesaran el paso natural que forma el Puerto el Pico desde los castros celtas de Ulaca o las Cogotas hasta los cálidos riscos del Sur en el Raso, cercano a Candeleda. Siguieron luego los romanos, que trazaron la bella calzada del Barranco de las Cinco Villas como enlace cierto con el Norte, con la vega del Alberche y la Meseta. Poco más podemos referir con certeza. Nada nos han legado los supuestos pastores que pudieran haber ocupado estas escarpadas lomas durante las sucesivas oleadas de pueblos y razas: visigodos, musulmanes, cristianos,... Desestructurados, dispersos, sin gobierno ni ordenamiento, cabrerizos y vaqueros pierden su memoria en el olvido de los siglos, ajenos a batallas y guerreros enzarzados en conquistas y cruzadas. No hubo señor que avasallara los pastos de Hoyocasero, al menos hasta la referida presencia del conde de Borgoña, primer marido de doña Urraca. Fue la presencia de la nueva comunidad monástica de Burgohondo, a finales del siglo XI o principios del XII, la que impulsa definitivamente la formación de ésta y otras aldeas y lugares de la vega del Alberche que vinieron en constituirse, avanzado el tiempo, en el ya muchas veces nombrado Concejo de Villa y Tierra del Burgo. La construcción de la iglesia de Hoyocasero, a finales del siglo XV o principios del XVI, reorienta la agrupación de estos viejos moradores serranos bajo la jurisdicción del abad y el congreso del concejo. Las relaciones del monasterio con el concejo, no obstante, resultan ciertamente más tensas de lo que se hubiera esperado. Se desconoce, por otro lado, el papel jugado en este hecho por el poblado de Navamuñoz en torno a la vieja ermita del Cristo de los Santos y su antiguo cementerio. La leyenda habla de un lugar llamado “los Santos”, que fuera en tiempos collación del mismo Burgohondo, hoy desaparecido. Lo cierto es que no va tan desencaminado el relator. Recuperamos ahora el texto del año 1351, que citáramos para el caso de Navalvao, de la sentencia del abad del monasterio de San Leonardo de Alba de Tormes que dio en el pleito que el abad y monasterio del Burgo del Hondo tuvo y litigó en el Concejo, universidad, lugares y collaciones del Burgo sobre pagos de diezmos y primicias. En ella consta que las collaciones del Burgo eran: “Naualuenga, Sant Millán, Nauaestellar, Palancareio, Nauaquesera de James, Dos Hermanos, Nauahondiella, Nauarrevisca, Naualvado, el Azeviediella, los Stôs, Naua Mºs, Royo Quesero, las Ceuadas, Naualossa, Nauaqessera de la Lastra, Nauatalgordo, Naualacruz, la Casa Nueua, el Aldehuela, Nauarredonda, la Pouediella y la Majada del Berrueco”. Es decir, el viejo poblado del los Santos, en su leyenda, existió realmente. Probablemente la antigua iglesia de esta collación, de este caserío, es lo que hoy conocemos como la ermita del Cristo de los Santos, en cuyo honor se celebran fiestas el día 31 de mayo en el Hoyocasero del presente. La ermita actual data seguramente del siglo XVII, al menos en sus elementos más significativos, si bien no se descarta la presencia anterior (siglo XIV) de un primitivo y original oratorio. El barroco rural castellano se manifiesta pronto en el cerco de la capilla, en el quebrado retablillo, al tiempo que en la bella talla del que da nombre al templo y al espacio sagrado. Sucede aquí algo parecido a lo que narramos unas líneas más arriba sobre la ermita- iglesia de San Felipe- Santiago en Navalosa. A través de la apropiación del patrón, en este caso el Cristo de los Santos, se manifiesta el dominio sobre el territorio al tiempo que se le sitúa en un estatus diferente a fin de evitar el conflicto con las advocaciones propias del término al que se integra. Siguiendo el ejemplo de Eduardo Tejero, copiamos de Antonio Veredas, por su carácter anecdótico, unos versos y su contexto, que nos hablan de aquel cementerio que encontramos junto a la vieja ermita del Cristo de los Santos: “en las afueras del pueblo, a unos 300 metros de la carretera de la Venta del Obispo, levántase una ermita titulada del Cristo, e inmediata a esta, sobre un pequeño cero, consérvanse tres vasos funerarios de piedra, sin estudiar, acerca de los cuales recitan los lugareños, desde fecha inmemorial, los siguientes malos versos: A los sepulcros romanos
les vamos a visitar;
son de tres padres cristianos
que aquí vinieron a orar.
Cuando ya muertos estaban
y les iban a enterrar,
en los escritos se encuentran
les llevan al Escorial,
donde conservan sus restos
metidos en un cristal.
Como eran tan cristianos
por nosotros rogarán;
uno se llamó Eleuterio,
otro se llamó Romano,
y otro se llamó Román”.
Pasado el tiempo, Hoyocasero renace hoy como hospitalario caserío a más de 1300 metros de altura sobre el nivel del mar, en el mágico entorno de la Sierra de Gredos, que sabe honrar con denuedo la entrañable presencia del Cristo de los Santos. La ermita del Cristo, allá en su altura, se configura como el primero de los espacios sagrados, de los lugares donde lo santo se manifiesta de una forma específicamente significativa.
El sinuoso caminillo que conduce a la recién restaurada ermita del Cristo de los Santos se convierte en marco de peregrinación, de romería, de tránsito piadoso en un entorno idílico. La caída de la tarde, llegada la primavera, se torna invitación al paseo y a dejar caer un padrenuestro en la portezuela del angosto santuario. --------------------- [De acuerdo a la naturaleza de esta página web y a la filosofía de su autor, los materiales de todos los artículos propios (aquí se excluyen los que citamos de otros autores y de otras páginas) se pueden reproducir con libertad, parcial o totalmente, siempre que cumplan tres condiciones fundamentales: 1. Que guarden los fines para los que fueron escritos. 2. Que no se haga uso comercial de ellos. 3. Que se cite su procedencia, en este caso: J. A. Calvo Gómez, Alberche Mágico. Patrimonio imaginario y representación folklórica en Burgohondo y su antiguo concejo. Salamanca 2003. www.santamariadelburgo.com ] |