Villanueva de Ávila, octubre de 1933: se recogen los frutos del esfuerzo comunitario por dotar a las entonces llamadas Umbrías de Navatalgordo de un centro para la formación de los muchos jovenzuelos que poblaban los dispersos barrios de la ladera Norte de las estribaciones de la Sierra de Gredos.
No es lugar éste para afrontar la presentación de la educación primaria y secundaria en el Concejo del Burgo a lo largo de su historia. Tal vez no sea el espacio en que ha de tratarse. En estas líneas que siguen, no pretendemos dejar memoria de una propuesta cultural bien determinada, que se rige por los consabidos contornos del programa académico español. El pueblo entra aquí no como exponente del academicismo de la sociedad actual, hijo de la lógica aristotélica y de la razón ilustrada del siglo XVIII, que aprendió todo en los libros.
Tierra de emigrantes, la mayoría en Francia, donde al llegar los metían «en gallineros», Navaquesera se cuelga al abismo del Alberche sobreviviendo al viento eterno de la despoblación.
A la entrada de Navaquesera, justo a la derecha, entre dos rocas enormes, hay una cancha de baloncesto. Nous allons jouer au basket-ball, vocean les enfants de la patrie en los veranos azules de la sierra. Aquí, en julio y agosto se habla francés.
Tierra sin árboles y llana, a veces pantanosa, situada generalmente entre montañas. Navaquesera sólo cumple en parte esta lacónica definición de nava. Árboles no tiene y pantanosa tampoco es, y llana, lo que se dice llana, sólo la parte alta del pueblo, plagada de piornos y con unas vistas espectaculares del Zapatero hacia el Norte y de la Sierra de Gredos hacia el Sur. Los topónimos vecinos también comienzan por nava: Navalacruz, Navatalgordo, Navalosa, Navandrinal, Navalmahillo, Navarrevisca y Navarredondilla.
Cuenta hoy Ana Agustín en El Diario de Ávila que, coincidiendo con el noveno centenario de la muerte de Alfonso VI, ocurrida en Toledo el 1 de julio de 1109, acaba de ver la luz una novela histórica sobre este rey, repoblador de la ciudad de Ávila y fundador del Real Monasterio de Santa María de Burgohondo, muy vinculado a personajes que han escrito una página en la historia de esta tierra.
De nuevo me incorporo a este espacio virtual. He pasado las vacaciones de Navidad recogiendo más de 1400 fotografías de los monumentos más representativos del Alto Alberche: arquitectura, naturaleza, arqueología... Me he agenciado una buena cámara de fotografía y una buena iluminación. La compañía ha sido también de primera calidad. Estos días voy a ir colgando todo el material sobre la ermita de los Judíos que ya tengo en primeras pruebas desde antes de marchar de vacaciones. El Ayuntamiento de Burgohondo confirma la adquisición de los terrenos adyacentes para convertirlos en un parque. He visto que han echado cemento al tiempo que han dejado lo que parecen ser los huecos para tres árboles. ¿Serán de nuevo olivos? Parece una opción acertada.
He encontrado este vídeo en la red. Se trata de un fragmento de la película "Estampas" de José Val del Omar, según especifica. No sé quién lo ha hecho, porque no lo pone, pero reproduce algunas escenas de las misiones pedagicas que tuvieron lugar en nuestra tierra durante la II República, concretamente en 1932. En julio de aquel año estuvo aquí Luis Cernuda. Se conserva una foto en el archivo de la Residencia de Estudiantes que ya pondremos otro día.