Queridos lectores, habituales y ocasionales de este espacio virtual. A los muchos deseos de felicidad y prosperidad para este nuevo año que ahora empieza quiero unir también mis palabras. Dios bendiga a todos los hombres, especialmente a los que, en estos días, viven con más necesidad: de alimento, de vestido, de amistad. También la Sagrada Familia tuvo problemas aquellos días para encontrar dónde dormir. Junto a estas líneas, una imagen del Misterio del Belén de la abadía de Burgohondo. Dios os bendiga.
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Muchas gracias