| El Santísimo Cristo de la Luz |
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Yo soy la luz del mundoel que me siga no caminará en la oscuridad,
sino que tendrá la luz de la vida”
Jn 8, 12
Ha llegado el momento de recoger a tantos burgondeños que un día dejaron su patria chica para encontrar ocasiones más propicias de sacar adelante una tantas veces maltrecha economía familiar. Ahora, en torno a la fiesta, el pueblo se congrega como ayer, como si nada hubiera cambiado, como si los juegos de niño, en la plaza de arriba, junto a los jardines, nunca se hubiesen roto al descubrir la imperiosa necesidad de la adultez más injusta. Reviven ahora los viejos barrios, casi abandonados, que alguno de los inviernos pasados viniera a cerrar, casas deshabitadas en una extraña y melancólica desolación que, por unos días, pareciera quererse quebrar. ¿Dónde están los hijos de Burgohondo? ¿Dónde sufre la razón de su partida? Todos sienten como suya la fiesta, la apasionada, la rejuvenecida. ¿Cómo negársela? Se ahonda el encuentro y emerge de nuevo la amistad; las familias se unen por unas horas en evocadora memoria de sugestivas palabras. El Santísimo Cristo de la Luz convoca, retiene, envía; se hace presente allá donde un burgondeño haya fijado su casa, necesaria adaptación a la inexcusable existencia. No resulta fácil resistirse a su influjo, a su presencia, a la magia de su celebración. Bailes en la plaza y celebraciones en la vieja abadía de Santa María; corridas de toros y antiguos encierres desde los prados cercanos; mozos valientes que se enfrentan a los irascibles pitones de las vaquillas y un buen número de rondeñas y seguidillas, de jotas rabiosas amenizadas con bandurrias y laúdes, con guitarras y con el viejo calderillo que un día hiciera sonar Garabato. “Moreno eres, moreno eres”- le cantan los que le rondan a la luz de la suave luna de septiembre. Todo ello es, un poco, la fiesta del Cristo en Burgohondo, del Santísimo Cristo de la Luz.
El viernes anterior al tercer domingo de septiembre está fijada la primera cita. Caída la tarde, y a golpe de cohetes, se da suelta por primera vez a las valientes vaquillas que los aventurados vecinos y visitantes incitan y padecen bajo los contundentes topetazos. Pocos heridos y larga diversión en un espectáculo que se va a repetir en varias ocasiones a lo largo de la semana. Luego la noche se rompe con diversas actuaciones musicales hasta bien entrada la madrugada.
Se han dado los primeros pasos de un momento privilegiado de encuentro en el que las peñas de jóvenes y menos jóvenes se han empleado a fondo. Ellas, las peñas, han sabido leer la necesaria dimensión comunitaria de la fiesta en que se vuelcan y de donde reciben su sentido. La vida, por unos días, se hace en la calle, en la peña, en la plaza. El hogar familiar se desestructura para que haya cabida para todos, para contener a tantos que llegan y que se conforman con un rincón un poco más oscuro del local de una peña o con un viejo colchón acomodado entre las cajas del sobrao de alguna casa para dar una cabezadita al terminar el encierre.
Llegado el alba, la peña el Jalato, como otros antes, anuncia un nuevo día con la diana floreada que recorre la vecindad. Pronto va a darse suelta a los toros que se lidien por la tarde en el coso burgondeño y el público espera ansioso el momento. Un prado cercano ha servido, durante años, como dormidero para pasar la noche junto a los astados que corretean por las calles amenazantes y provocadores. Hoy se recorta el encierre, pero convoca igualmente a un buen puñado de gente.
Esta segunda noche es especial. Dos orquestas en la Plaza Mayor van a ir turnando sus actuaciones sonando ininterrumpidamente hasta el alba. Sólo la ronda al Santísimo Cristo, sólo a las doce de la noche hace un receso el espectáculo para dejar resonar en estos oteros la tonadilla de una nueva actuación.
La magia del encuentro con el que dio sentido a la fiesta, con el que convoca a la contemplación se acentúa en este momento. Se deja pronto percibir su perfil en la sombra, guarnecido de lumbreras, entre la emoción contenida y el murmullo general. Avanza ahora desde el vetusto templo hasta la plaza de la abadía: “¡qué bella es la imagen!” -casi susurran. Se impone el silencio. La mágica presencia actualiza y hace contemporáneas a tantas generaciones que se dan cita en una misma y abarrotada plazoleta, bajo los ahora un poco más oscuros morales de la iglesia.
Suenan de nuevo las seguidillas, acompañadas de la gráciles jotas del Alberche, y hay quien se atreve a “bailar el santo” mostrando sus habilidosas condiciones cabe la cruz. Se ha hecho rondalla pronto para honrar al Santísimo Cristo, en apretado encuentro de folklore y devoción.
Son de Burgohondo (3)
estas seguidillitas
son de Burgohondo,
que las sacó mi tío
de un pozo hondo.
La primerita (3)
yo se la canto al Cristo
la primerita;
y la escuchó San Roque
desde la ermita.
De los jardines (3)
veré blanca azucena,
de los jardines
tus labios dibujaron
los serafines.
Cuando tú entras (3)
la iglesia se ilumina,
cuando tú entras
y se llena de flores
donde te sientas.
En una ermita (3)
un pajarillo entraba,
en una ermita
y se bebía
el agua bendita.
Me voy a otra (3)
desde las seguidillas
voy a la jota.
Tres puertas tiene la iglesia
y entremos por la de allá
y hagamos la reverencia
a Jesús en el altar.
Tres puertas tiene la iglesia
y entremos por la del medio
y hagamos la reverencia
a Jesús el Nazareno.
Burgohondo tiene tres fiestas
que brillan como la luz:
de la Virgen, de San Roque
y del Cristo de la Luz.
Nos tienes que visitar
que aquí encontrarás amigos
que jamás olvidarás.
A la puerta de la iglesia
te venimos a rondar
la jota que te cantamos
también se puede bailar.
Allá va la despedida,
la que echó Cristo en Belén;
que nos ha juntado aquí
nos junte en la gloria, amén.
El componente antropológico se hace especialmente expresivo en el marco de un pueblo que penetra pronto en la hondura del gesto. Decenas de ramos de flores van presentándose al Señor en un cálido homenaje del pueblo serrano. Al día siguiente, tras la misa y la procesión, el Santísimo Cristo entrará del brazo de los devotos que conquistaran su banzo a fuerza de puja en encendida subasta matutina.
La semana grande avanza en el encuentro de las gentes acompasadas a fuerza de risas y aguardientes con que aclarar las resecas gargantas de la noche. Bailes y toros, dianas y dulzainas hacen el resto.
Llegado el jueves, se da por terminado el momento, pero no sin antes acudir a una nueva cita. Con esta ocasión, varias mujeres del pueblo guisan para todos los vecinos una impresionante caldereta de la carne de algunos novillos toreados días atrás, regada con los mejores caldos de la tierra. Unas horas de baile y fuegos artificiales concluyen la fiesta del Santísimo Cristo, nueva expresión de la religiosidad popular del Valle que nos acoge.
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El alcalde de Burgohondo, Juan José Carvajal, afirmó a esta redacción que este ha sido el año en el que más público se ha congregado en torno a esta fiesta.
Amigo José A.
Eres tremendo con todas tus cosas tu también.
¿Acaso no te das cuenta de lo que supone que alguien te cuente cosas, y te plantee situaciones tan maravillosas como las vividas con anterioridad?
Solo y únicamente se puede hacer la idea alguien que está lejos demasiados años ya, y que cuenta los días que le quedan que estar lejos por como tu bien as dicho, la tan llevada y sufrida Sra. Economía.
Que un día nos arrancó del feliz hogar en el pueblito y nos mandó al quinto carajo para no se sabe cuando, o si tu propia economía y SITUACIÓN FAMILIAR te podrá permitir volver a vivir en tu casa algún día. (No boy a pensar en nada más, en referencia a la familia, por la sencilla razón de que no tiene parangón de lo que te pudiste dejar y que ya después de tantos años que te fuiste ya NO vas a encontrar)Bueno, bueno, se acabó, ESTE NO ES MI CASO, por que yo cada vez que boy, siempre encuentro a mucha gente, que es mi gente y es mi familia.
Amigo, perdona que me haya puesto un poco tontorrón, pero creo que muchos de los que ya no tenemos 18 solo una vez, sino que los tenemos varias veces (por otro lado A Dios Gracias). Cumplidos, pues que quieres, llegan estas fechas y se echan muchísimo de menos, pues eso a tus seres mas queridos. Y claro yo no se de donde sacas tantísimas informaciones, porque tu no eres tan mayor pero bueno esta claro de donde, si además le añadimos que eres de lo más asiduo que tiene el Burgo aunque estés un chispin lejos, pues eso, lógico, los AGUELITOS del Pueblo hacen el resto y tu ala vas y nos lo cuentas y nosotros/as ala a sufrir a gusto claro.
Bueno ya corto un abrazo, bueno espero me guardes un ejemplar del que estas preparando.
PD
Al fin no se si podré ir, mi familia si que va. Mañana jueves 16 salen para allá para otros quince días (que morro) yo seguramente iré el fin de semana.