| El Santillo de Navalvao (II) |
|
(viene de ayer) Lo cierto es que el Santillo permanecía a lo largo del año en su iglesia-ermita de Navalvao vestido totalmente hasta el cuello y a nadie se le daba oportunidad de investigar cómo era. En un momento dado se descubre y aparece una impresionante talla de madera, unida a una peana de unos cuatro centímetros mediante un palo de madera, a la que le falta una mano que fue serrada para extraerle el mencionado báculo o “garrotillo”. La solapa de la talla lucía una cruz en su lado derecho y una concha o vieira gallega en el izquierdo. En la misma ermita ya el pequeño y deteriorado retablo presenta en el rosetón un Santiago peregrino. También la partida de defunción de Manuel Alonso, ahogado en el río Alberche el día 21 de mayo de 1731, narra que acaece el hecho cuando vienen de la “rogación hecha a la ermita del Señor Santiago de Navalvado”, dejando también constancia que “dicha rogación hay costumbre en el lugar de hacer el primero día del mes de mayo de cada un año”.Martín Carramolino, en el primer libro de su Historia de Ávila, habla de una ermita en Navalosa dedicada a los apóstoles Felipe y Santiago, misa que celebra don Pedro Jiménez Sahún, cura propio hasta 1901 en que muere. Lo mismo hacen todos los curas siguientes. Llegado el año 1933, el gobierno de la segunda República impide la celebración de la romería, si bien al año siguiente don Sebastián Cuenca Ortega hace fiesta porque cuatro jóvenes solteras piden para el santo. Desde esa fecha, hay un libro de cuentas del santo, del que don Sebastián nunca dice su nombre. Se limita a poner, parece que intencionadamente, el “Santo de Navalvao”. El año 1944, iniciada la novena del santo, no saben qué cantarle y le honran mediante las coplas de San Roque, con el nombre de Felipe, procedentes de la zona de Gredos donde nace el río Tormes, en concreto se cantaban en Barajas y Navarredonda, pueblos distantes unos veinte kilómetros de Navalosa. Llega el momento de la restauración, en 1988, en la que se le dota al santo de andas nuevas de madera de pino. Luce ahora su destacada barba y ha sido despojado de sus amplios ropajes para poder ser contemplado directamente. Ese mismo año se le cantan una coplas que le hizo una joven navalosana en 1983 con el nombre de Santiago, que han llegado hasta nosotros como novena a nuestro santo patrón: 1. Porque tú eras un buen hombre
Jesucristo te eligió,
y a anunciar la buena nueva
por el mundo te envió.
Fuiste tú uno de los doce
y también nuestro patrón.
Intercede hoy por nosotros
Ante Dios nuestro Señor.
2. Tú, que seguiste al Maestro
por veredas y caminos,
como apóstol del Señor
conduce nuestros destinos,
pues porque en ti confiamos
como nuestro protector.
Intercede hoy por nosotros
Ante Dios nuestro Señor.
3. En Judea y Samaría
a la gente predicabas
y España tuvo la suerte
que nuestras tierras pisaras,
que te quedaras en ellas
y ser nuestro defensor.
Intercede hoy por nosotros
Ante Dios nuestro Señor.
4. Discípulo muy amado
cuando Cristo predicaba;
fiel seguidor del Señor
a quien siempre tú escuchabas,
pues sois vos un santo apóstol
además de pescador.
Intercede hoy por nosotros
Ante Dios nuestro Señor.
5. A ti queremos pedirte
por España en general
porque haya paz en el mundo
y queremos todos más,
porque el pueblo de Navalosa
siga a su santo patrón.
Intercede hoy por nosotros
Ante Dios nuestro Señor.
6. Tu talla es muy pequeñita
pero grande el corazón,
un apóstol muy querido
y muy buen predicador
enseñando el evangelio
llegaste a nuestra nación.
Intercede hoy por nosotros
Ante Dios nuestro Señor.
Cuando no obligaba el temor a los robos, el santo quedaba en la ermita todo el año. Unos días antes, se hacía el traslado hasta la iglesia y se le iban cantando algunas coplillas. La imagen del santo viene a hombros de cuatro mozos acompañados por cuatro mozas, que son las mayordomas del santo. Las andas eran pequeñas, en forma de telera, con un pequeño arco sobre la imagen. Todos los atados de la imagen, como los arcos del palo de las andas, se cubren con puntillas y éstas con flores artesanales de papel confeccionadas días antes por las mayordomas. Hoy queda en el pueblo el santo, pero camino de Navalvao, el día de la fiesta, no deja de sonar la dulzaina junto a las juglarescas palabras de los presentes:
1. Como ya es tradición
desde los años de atrás,
la fiesta de nuestro santo
hoy vamos a celebrar.
2. El pueblo de Navalosa
hoy se encuentra muy unido
y a la romería del santo
a Navalvao ha venido.
3. A Santiago peregrino
patrón de estos lugares
hoy pedimos mucha fe,
que nos guíe hacia el Padre.
4. Tu imagen es pequeñita
pero tus obras son grandes,
pues en muchas ocasiones
a Jesús acompañaste.
5. Eres humilde y pequeño
como también lo es el pueblo
y hoy eres la admiración
de grandes y de pequeños.
6. Tú te hallas entre los doce
que Jesús se escogió,
y por eso te tenemos
por nuestro santo patrón.
7. Al ser la fiesta del pueblo,
por el pueblo te pedimos
para que no haya rencores
y se encuentre más unido.
8. Y hagamos de estas tierras
un bellísimo lugar
donde reine la alegría
la comprensión y hermandad.
Las mujeres engalanan el santo con miles de flores de papel de todos los colores. Se ha celebrado la misa en el pueblo en honor a San José Obrero y pronto se prepara la comitiva camino de la ermita. Casi cinco kilómetros separan el pueblo del vecino Navalvao, que la mayoría hacen acompañando al Santillo. Se hace más amena por las canciones que las mujeres van entonando. La primavera acompaña con bellas estampas, paisaje rejuvenecido de recogimiento y devoción.
Llegados a la ermita de Navalvao se celebra la eucaristía en honor a los santos apóstoles Santiago y Felipe, seguida de una sencilla procesión en torno al vetusto edificio. Acabados los actos litúrgicos, la fiesta se prolonga con reparto de vino, comida campestre y baile. Sirve de divertimento un curioso procedimiento que consiste en arrojarse ladera abajo rodando por parejas agarradas de los pies. Además, San Felipe tiene buena fama de mejor bebedor. Es por eso que, para la ocasión, hacen salir de la fuente vino de la tierra. La gente hace cola para recoger el vino con garrafas. No se olvida el Santillo de Navalvao del pueblo de Navalosa. Su alma es serrana y su amor ha quedado prendado a estas rocosas paredes de las estribaciones Gredos. Al poco de meterlo en la ermita se oye un nuevo cantar: 1. Allá va la despedida
que estudiado entre hayas,
entre rosas y claveles,
entre luceros y palmas.
2. A nuestro santo patrón
le pedimos muy de veras
que nos dé salud y suerte
y se agracien las cosechas.
3. También a nuestro santo
le pedimos otra cosa:
que nos dé su bendición
con su mano poderosa.
4. Viva nuestro sacerdote,
vivan las autoridades,
viva el pueblo Navalosa
que al santo vienen a honrarle.
5. Y vivan las mayordomas
que han pedido para el santo
viva el pueblo Navalosa
que la limosna le ha dado.
Cada año, llegado el primero de mayo, el santo de Navalosa volverá a recorrer el camino hasta su ermita, hasta su discutida ermita de cabe el Alberche, hasta su pétreo trono de Navalvao, de San Felipe y Santiago, del Santillo de Navalosa, quien fuere. --------------------- [De acuerdo a la naturaleza de esta página web y a la filosofía de su autor, los materiales de todos los artículos propios (aquí se excluyen los que citamos de otros autores y de otras páginas) se pueden reproducir con libertad, parcial o totalmente, siempre que cumplan tres condiciones fundamentales: 1. Que guarden los fines para los que fueron escritos. 2. Que no se haga uso comercial de ellos. 3. Que se cite su procedencia, en este caso: J. A. Calvo Gómez, Alberche Mágico. Patrimonio imaginario y representación folklórica en Burgohondo y su antiguo concejo. Salamanca 2003. www.santamariadelburgo.com ] |