| Desaparece la posada de TÃo Antonio |
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En esta ocasión hablamos de la definitiva demolición de la que, durante años, fue la posada de TÃo Antonio, que nos dejara hace ya algunos años y que, por compra, habÃa pasado en propiedad a las manos de Antonio López, gerente de un conocido negocio junto al rÃo, en Puente Nueva. Reconozco que tenÃa noticia de este hecho hace tiempo, pero siempre tuve la esperanza de que se podrÃa conservar la fachada, haciendo en el interior las reformas que fueran convenientes a sus nuevos propietarios. No ha podido ser. La posada de TÃo Antonio, en otro tiempo, fue lugar de parada y fonda para muchos de los serranos moradores de este valle, que llegaran a Burgohondo con caballerÃas, ganados y otras mercancÃas para intercambiarlas en las ferias que tanta fama dieron a esta villa. Además de las habitaciones, la posada contaba con espacio para el despacho de carne, en competencia directa con la carnicerÃa de TÃo Alejo, ubicada en la puerta siguiente. También el negocio de TÃa Dionisia, dos puertas más allá, dedidado de igual forma al alojamiento de huéspedes, era competencia directa de esta posada, hoy desaparecida. Tanto la vieja carnicerÃa como la posada de TÃa Dionisia, hoy rehabilitada, han sobrevivido al paso de los años. Lamentablemente, aquella hermosa fachada y el contenido de la posada de TÃo Antonio ya no quedan. Poco a poco van desapareciendo las huellas de nuestras raÃces, agrÃcolas, ganaderas, antropológicamente muy significativas. Si hace unos meses lamentamos la pérdida de las instalaciones del mercado de ganados, hoy se añade un capÃtulo más al expolio cultural que va calando entre nosotros. Desde esta página quiero hacer llegar la voz de alarma a nuestras autoridades. El pueblo debe crecer, mejorar en servicios e infraestructuras, y no debemos quedarnos anclados en el pasado. Pero no podemos renunciar tan pronto a nuestras raÃces. 1960 está considerado el momento de la desaparición de la cultura tradicional en el mundo y el origen de la globalización. A partir de ahÃ, cualquier ciudad o pueblo es intercambiable, porque todos son iguales: los mismos materiales (fundamentalmente el horroroso ladrillo que ha llenado nuestros pueblos) y los mismos modelos urbanÃsticos. En cada casa que se destruye anterior a 1960, desaparece un poco más de quienes somos, nuestro origen, y lo que fueron quienes nos precedieron. En ocasiones es complicado recuperar una vieja casa, que se cae. Pero debemos hacer un esfuerzo, sobre todo en la zona del centro. La piedra de nuestra sierra es tan digna como el mejor ladrillo. Y si debemos usar ladrillo, por economÃa, los encalados de nuestras fachadas en tonos muy sueves, casi blancos, harán de nuestro pueblo un lugar agradable para vivir y para visitar, además, en perfecta armonÃa con la naturaleza. |
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Estos inmuebles tambien son patrimonio, no solamente las iglesias o las ermitas. Debemos proteger nuestras señas de identidad como pueblo.
Un saludo.
P.D. Jose Antonio, cito tu noticia en mi web. Un saludo.
Saludos cordiales