Cuando las piedras hablaban Imprimir

Un par de semanas después de publicarse, en este mismo Diario, la pasada primavera, la existencia de un altar rupestre, en las inmediaciones de Hoyocasero, cuenta hoy Mariano Serna en El Diario de Ávila, me trasladé a esta pintoresca localidad serrana abulense con el objeto de valorar personalmente el referido elemento.

Tras analizarlo y sorprenderme con los grabados que ostenta la roca (letras, números y hasta una bandera, obra casi todos del pastor local Antonio Díaz, quien los realizó en el año 1961), paseé por los alrededores del lugar conocido como los Linarejos, donde crece una especie de setas que gusta recoger a la gente del pueblo, encontrando en la parte este de la inmediata cota 1.281, un centenar de metros al sur de la piedra publicada, una llamativa y aislada roca, de forma troncocónica de 0,8 metros de altura que, tras su detenido estudio, identifiqué como una nueva roca ritual.

Un altar rupestre, aunque de características distintas al anterior, constituido por la propia roca; una cazoleta ovoide de unos 25 centímetros de longitud, 7 de anchura, y otros 7 de profundidad máxima; y dos pequeños cruciformes, definitivos en este caso, situados al este y sur de la cazoleta, los cuales vienen a confirmar, sin ninguna duda, que se trata de una roca sagrada donde se debieron realizar dos tipos de rituales: cruentos, sacrificios de pequeños animales, aves posiblemente; e incruentos en forma de libaciones, quemado de hiervas, etc.

Agregar, en cuanto a la simbología de los elementos que presenta el altar, que la cazoleta, como el cáliz cristiano hoy, es la cavidad que tenía por objeto recibir la sangre de las víctimas ofrecidas en sacrificio, los licores, perfumes, etc., que constituían la base del ritual; mientras que los cruciformes, símbolos remotos que se remontan al Bronce o más allá, son elementos vinculados, tradicionalmente, con el culto a la Divinidad Solar no faltando en las antiguas civilizaciones, caso de la caldea, persa, asiría, egipcia, etc., siendo exhibidos por sacerdotes, faraones, etc. El significado religioso-esotérico de los cruciformes es indudable relacionándolos también algunos autores con la Madre Tierra, o con la representación de la propia especie humana (la rama vertical, el hombre y la horizontal, la mujer).

Añadir que esta roca ritual, parece venir a confirmar la sacralidad de la publicada anteriormente, aunque se siga manteniendo la incógnita de no poder relacionar ninguna de ellas con hábitat inmediato alguno que nos ayude a pronunciarnos sobre su origen. Pese a lo dicho, aunque sea difícil pronunciarse sobre su antigüedad (pues el fenómeno cultual rupestre y el consiguiente repertorio de elementos rituales que llevó aparejado cubrió un largo periodo de tiempo que se alargó desde el Paleolítico Superior hasta la Alta Edad Media), es muy probable que ambas rocas rituales sean obra de las gentes que entre la última etapa de la Edad del Hierro y la Alta Edad Media ocuparon estos territorios.

Y en tal sentido, los vestigios más próximos de la presencia humana a este lugar son la necrópolis altomedieval de la Ermita de Todos los Santos, situada dos kilómetros al sureste del pueblo, lugar donde, junto a una gran roca y entre elevados piornos, descubrí una antropomorfa tumba de arcón, parcialmente destruida, que según me comunicó José Luis, concejal de Cultura de Hoyocasero, se encontraba inédita hasta ese momento.

 

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yvComment v.1.18.4