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Aproximación a las rondas del sur de la provincia de Ávila. La ronda de Navalmoral de la Sierra (2) PDF Imprimir E-mail

 

Para avisar del paso de la ronda, los cantores echaban los típicos "ji-ji-jís" o "gallos", que se dejaban oír en la tranquilidad de la noche por todo el pueblo. Desde principios de año hasta los Carnavales (14) la ronda acompañaba a los mozos de la quinta del año cuando ésta requería sus servicios, para agasajar a las novias que quedaban solas durante el largo servicio militar.

Otra de las fechas de ronda dentro del calendario festivo anual era la señalada para Las Enramadas que en el Valle del Alberche solían ser San Juan y San Pedro (Serranillos, Hoyocasero (15)...) o la festividad del Corpus (El Barraco). Los mozos acompañados de la ronda enramaban las ventanas y balcones de las mozas al uso establecido.

También era solicitada la ronda para la boda. Más de una novia se emocionaba, detrás de la puerta, al escuchar el repiqueteo del calderillo y el rasgado de las guitarras a su puerta. Era la última ronda que escucharía en su vida. Era su despedida de soltera, el inicio de una nueva etapa. La ronda acompañaba a los novios durante los tres días que duraba la boda. La víspera con el canto de la ronda postrera y el día de la boda acompañando al cortejo hasta la iglesia y halagando a los novios (especialmente a la novia) y acompañantes con cantos alusivos durante todo el tiempo (16). Mención especial merece el papel de la ronda en el baile de las Galas, los Cuartos o el Espigo a los novios. A cambio de un pequeño donativo en dinero o en especie (garbanzos, lentejas...) el invitado tenía derecho a unas vueltas de jota interpretadas por la Ronda con el novio o la novia. En ocasiones el dinero era prendido en una manzana o en el mismo vestido de la novia (Serranillos, Hoyocasero...) o como en el caso de Navalacruz se prendía en el traje de los novios la ropa regalada de gala. En Navalmoral era común que la ronda acompañara el baile de las Galas de los novios aunque existen referencias de "echar las galas" con la gaitilla en la misma Plaza Grande antes de la Guerra Civil.

Otro de los motivos, para que saliera la ronda (actualmente en la mayoría de los pueblos, el único) era el agasajo a los patrones de la localidad. Este ofrecimiento de la ronda a la Virgen o el Santo patrón está ampliamente extendido en muchas localidades del sur de Avila. Tradicionales son las coplas y rondas a la Virgen de la Piedad, en Las Candelas de El Barraco, donde los quintos del año "echan" sus coplas a la patrona cada 2 de febrero. O las rondas al Santísimo Cristo de la Luz de El Burgo, a la Virgen de Chilla patrona de Candeleda y de los pueblos de la solana de Gredos, o a la Virgen de La Canaleja, patrona de Navatalgordo y sus Umbrías (donde existe la referencia más antigua a las rondas abulenses a mediados del siglo XVIII) (17). Esta tradición aparece en nuestro pueblo en los años ochenta con la recuperación de las fiestas de Ntra. Sra. de Aldeavieja, actualmente bajo la advocación de la Asunción de la Virgen, a mediados de agosto, en lo que ya es la tradicional Ronda a la Virgen.

También la ronda solía acudir a rendir homenaje con su música a las distintas personalidades del ámbito político o eclesiástico que visitaban la localidad. Así, gobernadores civiles y obispos eran recibidos con guitarras, laúdes y bandurrias en todas las ocasiones que visitaban las poblaciones serranas. Este "echar la ronda" se ampliaba muchas veces, al alcalde o al cura párroco.

Sin embargo, hoy en día, cuando las quintas ya no son quintas y cuando todas las bodas son marcadas por un mismo estilo importado, las guitarras, bandurrias y laúdes han callado sus voces y resulta difícil escuchar la música tradicional en el contexto para el que fue creado. La música tradicional no está de moda. Muchos de los más jóvenes, descubrirán en este texto algo novedoso y desconocido para ellos pues los mecanismos de la tradición, de esa entrega del saber de todo un pueblo, están fallando en las últimas generaciones. La Ronda de Navalmoral ha sido mantenida durante los últimos años por un grupo de verdaderos entusiastas. Muchas veces sin apoyo ni reconocimiento alguno. En estos momentos recuerdo con cariño a los últimos componentes de la Ronda: a los hermanos Herranz (Ángel, Eutiquio, León y Teodoro), a los hermanos Piera (Antonio y Marcelo), a Paulino (al que le ha tocado más de una vez estar más sólo que la una, pero con mucha voluntad), a Lore "Tartana" (que recogió la tradición de su padre, uno de los mejores intérpretes de calderillo del Valle del Alberche), a Mariano "Caraba", a los yerros y a Julio "Zorro" que vuelve puntualmente a la Ronda de la Virgen, desde su lejano Londres. Atrás quedan muchos otros que han tocado en la Ronda y algunos nuevos que tímidamente participan acompañando. Con todo, confío que la labor callada de todos aquellos que disfrutan y han disfrutado de ella, sirva como acicate para renovar una de las señas de identidad más características de todo un pueblo: su música tradicional.

A todos aquellos, que de alguna manera, han hecho posible que los acordes de la ronda sigan vivos en este principio de milenio que nos ha tocado vivir, va mi más reconocido y sincero homenaje, confiando y deseando que su labor callada y anónima no caiga en el olvido, para que todos podamos disfrutar de este importante legado cultural. A todos ellos y a todos los que se siguen emocionando con sus sones, gracias.

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NOTAS

(1). Este tipo de cantos melismáticos en los que la voz del solista campea con total libertad tiene mucho que ver con el estilo de algunos palos del flamenco. Para el etnomusicólogo Miguel Manzano nos indican la línea a seguir en la investigación del posible origen de este cante sureño (Manzano, M. (1995). La riqueza de una tradición musical en Pérez Trescasa, G. y Marijuán Adrián, R. (1995). La música tradicional en Castilla y León. RTVE Música. Radio Nacional de España. Junta de Castilla y León).

(2). C. Antonio Porro hace una interesante recopilación, para la provincia de Avila, de los temas propios de este antiguo y pastoril instrumento cordófono ampliamente difundido por todo el Valle del Alberche. En Navalmoral de la Sierra rescata los temas de tres arrabeleros: Mariano "Tío Higuero", Fructuoso Piera "El Zapatero" e Inocencio Aparicio "Tío Chenche" (Porro Fernández, C. Antonio (1998). El rabel en Avila. Homenaje a Sonsoles Paradinas. Asociación de Amigos del Museo de Avila, pp. 387-408),

(3). Díaz, J. (2001). Los instrumentos musicales. Junta de Castilla y León - El Norte de Castilla. Valladolid,

(4). La Ronda de El Barraco aparece acompañada con un acordeón diatónico a principios del siglo XX en Fraile Gil, J. M. (editor) (1986). Estampa de Castilla y León. Selección de los artículos etnográficos y costumbristas publicados entre 1928 y 1936. Ediciones de la Diputación Provincial de Salamanca, pp. 129-132.

(5). Pérez Trascasa, G. y Marijuán Adrián, R. (1995). La música tradicional en Castilla y León. RTVE Música. Radio Nacional de España. Junta de Castilla y León. En esta interesante obra discográfica se recogen de manera sonora, las más importantes rondas del Sur de la provincia de Avila: El Arenal, El Barraco, Candeleda, Cebreros, Mombeltrán, Navalmoral de la Sierra, Piedralaves y Serranillos. Incluyendo entre las mismas muestras del típico repertorio abulense: romance, seguidillas, jotas y rondeñas. En cuanto a otras grabaciones existentes, mencionar por su importancia, la labor realizada en las décadas de los años 80 y 90 por los sellos discográficos TECNOSAGA y SONIFOLK que dejaron registradas una buena muestra de las rondas abulenses: El Arenal, Candeleda, Cebreros, Arenas de San Pedro, Pedro Bernardo, Casavieja, Gavilanes, Mijares, Serranillos, El Hoyo de Pinares, El Tiemblo, Mombeltrán, Villarejo del Valle, Santa Cruz del Valle y Burgohondo entre otras. Así mismo García Matos en 1978 dejó en su Magna Antología del folklore musical de España editada por Hispavox interesantes piezas con el estilo de cante del Valle del Tiétar.

(6). La seguidilla, tal y como la conocemos hoy en día, posiblemente tiene su origen en la seguidilla manchega, apareciendo documentada como baile popular ya en el siglo XVII. Desde La Mancha se extendió por toda la Península tomando características propias en cada región. Así se distinguen, entre otras, seguidillas boleras, seguidillas afandangadas, meloneras, torrás o seguidillas sevillanas que luego dieron lugar al conocido baile andaluz.

(7). El término jota, para el folklorista García Matos aparece por primera vez en un manuscrito abulense del siglo XVII: Cifras de arpa (García Matos, M. (1978). Magna antología del folklore musical de España. Hispavox. Madrid). Como tema de baile, es el más extendido en toda la Península desde el siglo XIX, apareciendo modalidades de jota en todas las regiones en las que desplazó a otros bailes más arcaicos.

(8). Para el etnomusicólogo Miguel Manzano "el romance que la abre (la ronda) se canta sobre una melodía afandangada, que no sigue el esquema armónico usual en Andalucía. Es uno de esos cantos, tan abundantes en la meseta norte que le hacen a uno preguntarse si el fandango viajó de Sur a Norte o más bien al revés" (Díaz Viana L., Manzano Alonso M. (1989). Cancionero popular de Castilla y León. Centro de Cultura Tradicional de Salamanca. Salamanca).

(9). C. Antonio Porro define estas rondas de arriba o de abajo como: dos maneras de acompañar el baile de jota en agrupaciones de cuerda en Avila, La Vera Cacereña, Soria y Segovia, dependiendo de las posturas en el traste y el pisado de las cuerdas. Se llaman también del "uno y del dos", "primera y segunda" y se distingue así entre la jota y la jota del "cruzado", la "seguida" o "corrida", etc. En las estribaciones de Soria hacia Aragón, y allí también, se conserva el término de jota baja para la propia de ronda, similar a esta de abajo. (Porro Fernández C. A. (2001). Denominaciones y nombres de bailes y danzas tradicionales de Castilla y León en el siglo XX. Revista de Folklore nº 248. Caja España). También Pedro Lahorascala define así la "Jota del uno": Es serrana, es decir, propiamente de cabreros... Se llama del "uno "ya que se acompaña en Sol y la postura en la guitarra los campesinos solamente lo hacen con un dedo en el "Sol" de la prima (tercer traste). (Lahorascala, P. y Tirado, A. (1989). Así canta Extremadura con "Manantial Fol.", Ed. Alpuerto. Madrid). Interesantes rondas de este tipo aparecen en los fondos de la fonoteca de la Fundación Joaquín Díaz de Urueña (Valladolid), interpretadas en el año 1972, por Marcelo Piera y su madre Tía Cándida "La Zapatera" naturales de Navalmoral de la Sierra. Al parecer, estas joyas musicales tienen su origen en los temas propios de guitarra anteriores a la formación de la rondalla de laúdes y bandurrias tal y como la conocemos hoy en día.

(10). Este tema aparece en Pérez Trescasa (1999) interpretado por la actual Ronda de Navalmoral junto con los siguientes: Segadoras de la Hierba y de la Hoz, Canto de bodas y Canción de Carnaval interpretados todos ellos por Marcelo Martín, Marcelina Aparicio, Rosalía Sánchez, Dionisio Martín y Fidela Alonso (vecinos del pueblo que desinteresadamente accedieron a cantarlos para Radio Nacional de España).

(11). Se recuerda especialmente en Navalmoral la labor del Maestro Pulla durante los primeros años de la década de los 50. Este maestro impulsó desde la enseñanza de la música para cuerda, el papel de La Ronda, destacando así mismo, como autor del único Himno a Navalmoral conocido. De aquella época se recuerda como acompañantes de la ronda a muchísimos vecinos de Navalmoral, entre otros a; Tío Quico "Tartana", "Tío Benja", "Tío Panta", "Tío Lucio", Tío Juan "El Cojo", Nilo Alonso, Julio "Cadenas", Fabri Aparicio, Gabriel "Jaulilla" y muchos más.

(12). De las distintas salidas que realizó La Ronda de Navalmoral, la visita a Avila en 1941 quedó inmortalizada por José Mayoral que retrató a la rondalla cuando actuaba junto a unas cuantas parejas de baile en la plaza de toros de la capital abulense (García Fernández E.C, (1988). El reportaje gráfico abulense: José y Antonio Mayoral. Diputación Provincial de Avila-Institución Gran Duque de Alba. Página 101).

(13). Gran parte de la literatura de tradición oral abulense está recopilada en la magnífica obra de Tejero Robledo, E. (1994). Literatura de tradición oral en Avila. Diputación Provincial de Avila. Institución Gran Duque de Alba.

(14). Una "Canción de Carnaval" de Navalmoral aparece en el cancionero de los PP. Aludan, E. y Alcocer, J. M. de los años cuarenta titulado Canciones abulenses populares y editado por la editorial madrileña La Milagrosa.

(15). De esta localidad aparece entre los temas recogidos por Schindler a primeros del siglo XX, la ronda "La bien llegada" que se entonaba en la verbena de San Juan por la ronda de mozos (Schindler, Kurt (1941). Fol. Music and poetry of Spain and Portugal (Música y poesía popular de España y Portugal). Hipanic Institute. Nueva York. Facsímil editado por el Centro de Cultura Tradicional de Salamanca, 1991.

(16). El conocido tema de "La Boda" de Navalmoral de la Sierra aparece en una versión discográfica interpretado por Ángel Carril en el trabajo "Al uso de mi tierra" editado en 1985 por Dial Discos, Madrid. También aparece una versión de este mismo tema recogida en Navalmoral en los años cuarenta del último siglo por los PP. Elias Aludan y J. M. Alcocer, (17) El cura párroco de Navatalgordo deja constancia en el año 1758 de los "abusos de los mozos que salen a desoras por las calles juntos, con pandero, sartén y otro instrumento de que ellos husan, con el título y nombre que ellos dan de rondar a las mozas del pueblo, cantando a las puertas cantares y coplas nocivas" (Vicente A. de (1985). Avila de curas, fiestas y carnavales. Revista de Folklore nº 59. Diputación Provincial de Valladolid).

Carlos del Peso Taranco, Revista de Folklore 265 (2003) 10-15
 

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